Unos dicen que éramos 6 mil, otros que 46 mil, yo sólo sé que éramos muchos en esa marcha, que más de una ocasión se me puso la piel de gallina, que al principio tenía temor y que fue diferente a otras a las que he asistido. Un día antes revisé el evento programado en Facebook. La actividad en el muro de FB se empezó a registrar el 12 de mayo a las 18:31 -después de lo sucedido en la Ibero-, cuando las 26 primeras personas confirmaron su presencia al evento. En el historial se leían comentarios en diferentes sentidos, particularmente aquellos que desvinculaban al PRD del evento y que instaban a no acudir, arguyendo que era un evento orquestado por panistas. Hubo réplicas por parte de los organizadores y muchas recomendaciones de seguridad para el caso de que quisieran "reventar" la #MarchaAntiPeña.

Con esa información en mente, decidí caminar de mi casa al punto de encuentro en el Zócalo capitalino por la misma ruta que haría el contingente horas después. La intención: ver los dispositivos de seguridad. Había patrullas en cada intersección. Afuera de Bellas Artes había un contingente del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), viejos lobos de mar en el asunto de las movilizaciones. Sólo sobre Madero habían más miembros de seguridad pública y en el flujo de la gente empecé a identificar a algunos que iban por el mismo evento. Llegué al lugar de la cita con media hora de anticipación. Fui testigo de cómo un puñado de jóvenes preparaban pancartas y daban entrevistas a los medios que ya estaban presentes.

Recorrí todo el zócalo. Pude ver algunos "orejas" pasando reportes: "sí, son como cincuenta jóvenes", escuché. Conforme se acercaba la hora de la cita, empezó a llegar la gente. Comenzaron a repartir playeras negras con distintos motivos "antipeñistas". La gente se arremolinaba en torno a ellos, incluso los "orejas" pidieron la suya. El contingente del SME llegó al Zócalo entonando Martinillo con licencia poética: "Peña Nieto, Peña Nieto, ¿dónde estás, dónde estás? ¡Chingas a tu madre, chingas a tu madre! Donde estés, donde estés".

Camarógrafos y "orejas" desviaron la atención de los jóvenes en el asta bandera y fueron "por la nota". El contingente dio vuelta al Zócalo y se dispersó. Mientras, los asistentes a la #MarchaAntiPeña empezaron a llegar por montones. Algunos repartían carteles. Las playeras ya se habían acabado. Poco después de las doce y media la gente reunida en el zócalo avanzó hacia El Ángel.

"¡No vengo por mi torta, vengo por mis huevos!"

Me uní al contingente sobre Madero. Vi personal de seguridad vestidos de civiles -por si se preguntan cómo los reconozco es más que fácil identificar el corte, el porte y la mirada de pocos amigos-, sentí escalofríos. Unos chicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) ondeaban su bandera. Parados a un costado, en posición de saludo marcial, tres jóvenes vestidos de traje cargaban una televisión con una cita tricolor atravesada, en medio, el logotipo de Televisa, uno de ellos portaba en la solapa un identificador que decía "Tehipnotiza". Como salidas de un cuento de hadas, pasaron por los lados unas damas disfrazas de princesas. Son de esos momentos que sólo se pueden presenciar en un evento como este.

Una de las "esculturas vivientes" que trabajan afuera de la Casa de los Azulejos pidió a un hombre que iba enfrente de nosotros una pancarta con el logo del PRI, la imagen de una rata con cara de Carlos Salinas y la leyenda "Peña NO cumple". Posó para las múltiples cámaras que lo captaron. Cuando pidió cinco pesos por las fotos, el flashes se volvieron a enfocar a la marcha.

Tarjetas y panfletos circulaban de mano en mano y se repartían a los transeuntes, algunos decían:

Enrique Peña Nieto es el nuevo plan de Carlos Salinas de Gortari y Elba Esther Gordillo para tomar el poder. Quieren engañarnos a los mexicanos con mentiras en la televisión, radio y periódicos. ¡Comparte esta información con tus familiares y conocidos! El futuro de México depende de ti.

Llegamos a Eje Central. Los de seguridad de la marcha trataban de contener al mar de gente, pidiendo que dejaran circular un carril. Atrás de mí, marchaba Denise Dresser. Siempre es agradable ver a periodistas siendo parte del evento y no sólo mirando desde lejos, con ese halo de objetividad que engaña a tantos. Los helicópteros empezaron a rondar, provocando algunas rechiflas. Había demasiadas pancartas, unas más elaboradas que otras, pero todas contundentes. Recordando esos oscuros episodios de la historia nacional en los que el PRI fue protagonista. Y, claro, los que destacaban el vínculo entre Peña Nieto y Televisa.

"Gaviota, Gaviota, ¡tu marido es un idiota! -Y tú también".
"¡Peña farsante, que matas estudiantes!".
"¡La gente consciente no vota por un copete!".
"¡Se ve, se siente, Peña delincuente!".
"¡Enrique, entiende, el pueblo no te quiere!".
"¡Si Peña pudiera, a su jefa la vendiera!".
"¡Se ve, se nota, su cara de ratota!".
"¡No somos uno, no somos diez. Prensa vendida, cuéntanos bien!".
"¡Peña, ladrón, te quiero en la prisión!".
"¡El que no brinque es Peña!".
"¡El voto no se vende, el voto se defiende!".
"¡No somos acarreados, somos ciudadanos!".
"¡La prole unida, jamás será vencida!".
"¡Mentira, mentira, Peña no va arriba!".
"¡Pueblo informado, jamás manipulado!".
"¡Queremos presidente, no telenovelas!".
"¡Si el pueblo se organiza, no gana Televisa!".
"¡No estamos todos, faltan los muertos!".
"¡No vengo por mi torta, vengo por mis huevos!"
"¡Ni un voto al PRI!".

Son algunas de las consignas que se escuchaban y replicábamos. Sobre Bucareli nos encontramos con unos peregrinos guadalupanos que iban a caballo y llevaban banda. La unión de movimientos no se hizo esperar, las fotos tampoco. "¡Charro consciente, se une al contingente!", no se unieron, pero mostraron su apoyo o, al menos su adhesión temporal.

Caminando por Reforma, al pasar por las sedes de distintos medios, surgieron con más fuerza las consignas contra la "prensa vendida". Del otro lado circulaban los vehículos y, a diferencia de otras marchas en las que es clara la molestia por los inconvenientes derivados de la movilización, mostraban su simpatía tocando sus cláxons, sacando los brazos por las ventanillas con pulgar arriba, algunos, incluso, sacaban medio cuerpo y agitaban las manos.

Al pasar por el Senado pensé que habría muestras de repudio, pero no las hubo. Sorprendentemente para mí, ha sido la marcha con menos groserías en las consignas. Desde la glorieta de Cuitlahuac se observaban las personas que ya habían llegado a El Ángel, el contingente que avanzaba y los que venían detrás, la calle estaba llena de gente, pancartas, gritos, música e indignación. La embajada de Estados Unidos también fue ignorada. Nadie se quejó del imperialismo yanqui, ni del capitalismo, las consignas siempre giraron en torno al repudio a Peña Nieto y el reclamo a los medios, particularmente a Televisa, para que dejaran de manipular la información.

Llegamos a El Ángel con el contigente de la UNAM. Una vez más se notó que esta marcha no era "como las demás", no hubo oradores, no hubo discursos, ni megáfonos maldiciendo. Había mucha gente que se acomodaba donde podía conforme llegaba, que mostraba sus pancartas y gritaba consignas. Un grupo de jóvenes llevó un monigote que mostraba la cara de los cuatro candidatos y acompañaban el cuadro con audios de sus discursos.

A una voz, entonamos el himno nacional. Quizá, el momento más emotivo para mí, particularmente en el momento de gritar, más que cantar, "piensa, ¡oh, patria querida!, que el cielo un soldado en cada hijo te dio".

En ese momento, no había colores, ni partidos, no había líderes protagonizando el evento. Habíamos muchos mexicanos de todas las edades tratando de decirle a otros lo que los medios oficiales callan, tratando de recordarles la historia. Tratando, en fin, de hacer patente que las cosas no son lo que parecen. Nos desgañitamos gritando:

"¡Ésta es la encuesta, ésta es la encuesta!".
"¡Aquí se ve, aquí se ve, que Peña Nieto presidente no va a ser!".
"¡Gracias Ibero, por ese viernes negro!".
"¡Que pase en Televisa, esa sí es noticia!".
"¡México -sin PRI!".
"¡Si hay imposición, habrá revolución!".

Yo no vi agresiones, vandalismo, ni nada que pusiera en riesgo nuestra integridad. Vi, en cambio, gente de la más diversa, particularmente jóvenes, que se quedaban ahí, gritando y viendo cómo llegaban más y más al significativo lugar.

El sol era implacable, algunos empezaron a partir, huyendo del tremendo calor. Yo me alejé al ritmo de: "¿dónde están, dónde están, los acarreados que nos iban a madrear!", algunos todavía tuvieron fuerza para regresar al Zócalo. Hacia las cinco de la tarde, Reforma volvía a ser la calle animada que alberga a la Feria de Culturas Amigas, con mucha gente caminando de un lado a otro. Es agradable pensar que poco tiempo antes, fue el escenario de una reunión masiva que estaba haciendo historia o, al menos, se estaba intentando.

Sus voces

Pero lo que yo diga poco se compara con lo que dijeron ellos, así que aquí dejo los testimonios.

Supe de la marcha por redes sociales, por Face me mandaron un poster, estuve investigando por ahí. -¿Qué te motivó a venir a la marcha?- Creo que ya es una acumulación de injusticias, de años de quejarse, que todo el país estamos conscientes de que las cosas están mal y creo que ya ha habido varios indicios de que la gente está despertando y ya está tomando el siguiente paso, ¿no? De pasar del hecho de saber que las cosas no están bien, de quejarse, creo que ya es un paso a ser más activo y a exigir realmente nuestros derechos y a decir nuestra opinión. Yo espero que la marcha tenga repercusiones no tanto mediáticas sino que más gente se haga consciente, que se empiece a cuestionar por qué estamos haciendo esto, porque finalmente somos apartidistas, somos ciudadanos que deciden tomar su tiempo y sus calles para manifestarse. Lo que yo espero es que realmente más personas se cuestionen todo eso y sobre todo que se informen, porque yo creo que uno de los principales objetivos de esta campaña es informar también.

Gerardo Ibarra, ex alumno de la Ibero.

Supe de la marcha por Facebook. Vine a la marcha porque odio a Peña Nieto, odio al PRI, mis padres odian al PRI, mis abuelos no pueden creer que sus nietos, sus bisnietos, vivan con el PRI. Ya estamos cansados. Quiero un México mejor para mi hija, para todos. Todo México. Por eso estoy aquí. Vengo del Estado de México, de Coacalco. Me tocó el gobierno de Peña Nieto y ahorita el de Eruviel, el de las chapitas. O sea, está peor. Entonces estamos en la lucha y seguimos y esperamos que México despierte, que reaccione, que se informe. Por eso estamos aquí, para ayudarlos a los que no tienen los medios, para que se informen.

Paola Trejo, empleada y ama de casa.

Me enteré de la marcha por Facebook y por Twitter. Vine porque estoy segura de que si gana el PRI va a ser un retroceso histórico completo y yo lo que quiero es que México demuestre que sí tiene memoria histórica y que ya no vamos a dejar que el PRI y el PAN nos sigan haciendo, nos sigan robando, nos sigan sometiendo a un sistema de corrupción y de represión. Esperemos que la marcha realmente haya cumplido su cometido que es informar y que la gente se haga mas consciente, que razone su voto este 2012 y que ya no nos dejemos llevar por lo que los medios de comunicación masiva, los que son los más populares, que nos están vendiendo, que no nos dejamos llevar por esa idea.

Chantal Gómez, estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, carrera de Relaciones Internacionales, UNAM.

Me invitaron por el Facebook. Vine porque ya estamos hasta la madre del gobierno que tenemos. Si seguimos unidos, avanzamos. Si tenemos miedo, nos paralizamos. Entonces hay que seguirle.

Victoria Nájera, ama de casa.

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