
Si hay algo que sabemos las mujeres que usamos zapatos de tacón es que son peligrosos. No cualquiera sabe caminar con tacones. Necesitas buen equilibrio, buena postura y disposición al dolor. Mi primer esguince fue hace muchos años, justo por los zapatos de tacón. Bajaba de unas escaleras en la facultad y pisé mal. Son de esas caídas que dejan de ser graciosas cuando ves la cara de dolor y la imposibilidad de incorporarse. Mis amigos me ayudaron a levantar y me llevaron a casa. Resultado del incidente, tuve un esguince; por eso, ahora que leo sobre la alerta del departamento de Ortopedia del Hospital General del Estado de Sonora (HGES) sobre la relación entre esguince y uso de zapatos de tacón, recordé aquél episodio y sonreí por lo obvio que me resulta la afirmación.
Sin embargo, parece que no es un mal de pocas, de otra suerte, ¿por qué el departamento de Ortopedia del Hospital General del Estado de Sonora haría una advertencia de este tipo? Pero la advertencia no fue sólo sobre los peligrosos -y muy lindos- zapatos de tacón, también advirtieron que los accidentes automovilísticos y las actividades deportivas y recreativas son algunas causas de esguinces. Cosa que también saben los deportistas, pues no conozco a uno que haya pasado su historia sin alguna lesión de este tipo.
Bien, las que usamos zapatos de tacón lo sabemos, los deportistas lo saben, quienes han chocado también, pero quiero creer que no todos han tenido este tipo de lesiones en su vida y la advertencia de los especialistas no me parece de más. Para quienes no les ha tocado, este tipo de lesiones son muy dolorosas, puesto que un esguince es un desgarre muscular que puede producir dolor e incapacidad de movimiento.
Cualquier articulación puede tener un esguince, si hay un desplazamiento forzado de la articulación eso conlleva a que las inserciones tendinosas o musculares se desgarren o simplemente que aumenten de volumen por la tensión forzada que sufrieron.
Tal vez a simple vista parecen una nadería ocasionada por un movimiento brusco, caída o torcedura. Cosa que se puede remediar con un unguento y ya. Pero no puede tomarse tan a la ligera. Los especialistas hacen hincapié en la importancia de acudir con el médico en un caso así, pues si no se atiende, el padecimiento podría avanzar.
¡Oh, sí! Yo lo sé, después de aquél incidente, pensé que sería una exageración ir al médico. Pomadita, venda y tan tán. Es más, hasta seguí usando zapatos de tacón -una de mis debilidades-. El problema fue que el dolor se quedó. Cuando al fin fui al doctor, me regañó por negligente, pues el tratamiento que en principio sólo consistía en reposo e inmovilización con férula, terminó con analgésicos y rehabilitación.
El incidente se repitió en el otro tobillo. Esta vez, fui de inmediato al doctor y aunque el tratamiento fue más leve, quedé con los tobillos sentidos. Desde entonces, las pocas veces que uso tacón, procuro caminar con mucho cuidado. Supongo que la reincidencia en este tipo de casos fue lo que motivó a los especialistas a lanzar la advertencia. Ya sabemos que la belleza cuesta, pero que el costo no sea la salud.






Que irónico, al final del artículo me sale una publicidad de Calzado Andrea #fail :S
Ja, humor involuntario presentó.
y es que son zapatos de tacon las nenas de ven mejor =/
Dicen ;-)