Empezamos el año reportando sequía histórica y el reclamo porque los apoyos no llegaban. Cinco meses después, tras el veto del ejecutivo federal a los recursos para la sequía, la polémica se mantiene. El tema del agua es muy delicado, particularmente para el norte del país, que son los que más están resintiendo los estragos por la falta del vital líquido. En medio de la polémica por la falta de recursos, está otro asunto que puede parecer de menor importancia, pero no lo es, y es la sobreexplotación de agua que se realiza en los valles que rodean el Área de Protección de Flora y Fauna Cuatro Ciénegas. Es decir, la confrontación entre la necesidad de tomar mano de los recursos y su pertinencia ecológica.

El problema en Cuatro Ciénegas

La reserva natural Cuatro Ciénegas, que se encuentra en la zona del desierto de Coahuila, es considerada única en el mundo por sus más de 300 pozas de agua cristalina rica en microorganismos que forman estructuras calcáreas fósiles, similares a las halladas en Marte, y es uno de los raros lugares del planeta en el que los estromatolitos -bacterias- siguen siendo el alimento de caracoles y peces, como sucedía al principio de la vida. Su importancia es tal que la NASA la ha estudiado justo porque tiene condiciones similares a las de Marte, pero aquí en la Tierra.

En 2005 había una controversia entre la comunidad científica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y las autoridades federales de la Comisión Nacional del Agua (CNA) porque los primeros aseguraban que los acuíferos del Hundido y Cuatro Ciénegas son uno mismo, y los segundos, se negaban a reconocer los planteamientos de los especialistas con el argumento de que estos acuíferos nada tienen que ver uno con otro.

¿Y eso qué tiene que ver con la situación actual? Con el argumento de que son acuíferos diferentes, se le permitía al gremio lechero que hiciera uso de los recurso hídricos de la zona. Incluso se advirtió que el aprovechamiento de los pozos en valle del Hundido era inequitativo, pues había particulares -lecheros- que extraían mayor volumen que el que sacaban las presidencias municipales para toda la población de una localidad. Así, expertos señalaron que la presión por la sobreexplotación en la cuenca con objetivos agrícolas y otros usos era muy alta y alertaron que en diez años podría desaparecer la reserva si continuaban esos niveles de contaminación y extracción.

Ayer se publicó una nota en la que Luis Fueyo Mac Donald, Comisionado Nacional de Áreas Naturales Protegidas, indicó que el verdadero problema que enfrenta el Área de Protección de Flora y Fauna Cuatro Ciénegas viene de afuera, es decir, por la sobreexplotación de agua que se realiza en valles que rodean a este sitio. O sea, algo que dijeron los expertos hace siete años. Y comentó que buena parte del líquido vital se extrae fuera del valle, lo cual provoca presión y desequilibrio de los ecosistemas, reducción de las pozas, pérdida de la vegetación y de las especies.

La sequía

Aunque en nuestro país ha padecido los efectos de la sequía a lo largo de su historia, se considera que esta es una de las peores. Hace un año se advertía de la sequía que se había prolongado por diez meses y es fecha que no se ve que mejore el panorama. Ayer se reportó que alrededor de 150 mil coahuilenses se encuentran padeciendo esta sequía extrema. Los pozos se abaten, se secan o baja mucho el nivel del agua, si a eso se le suma el calor y la falta de lluvia, la situación se pone grave y los organismos encargados de administrar el agua tienen que ver de dónde sacan el recurso para consumo humano, ya no digamos agrícola. ¿Qué hacen? Perforan pozos buscando desesperadamente más agua.

Pero no sólo la población tiene problemas con el abasto de agua, los productores se han visto en serios aprietos. De acuerdo con la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), los 17 meses de sequía en Coahuila han provocado la muerte de 24 mil 900 cabezas de ganado, de las cuales, un total de 10 mil han perecido en los cinco meses que va del año. Mientras que la cifra de hectáreas afectadas son 43 mil, la misma cantidad que del año pasado.

Los ganaderos se quejan porque la sequía los ha afectado de sobremanera. Disminuyó la calidad del producto y se vino a la baja el costo de compra-venta de los animales. Si antes una vaca carnuda la daban a 10 pesos el kilo, ahora la vaca flaca la tienen en 7 pesos el kilo.

Pero Coahuila no es el único estado en esas circunstancias, también Chihuahua, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí, Aguascalientes y Querétaro comparten la crítica situación.

El veto

El fondo de 15 mil millones de pesos para resarcir los efectos causados por la sequía en el país fue frenado por el gobierno federal. Los argumentos: no fue iniciativa del Ejecutivo, no se definen las contribuciones con las que se cubrirán los recursos y no se aprobó a más tardar el 15 de noviembre del año pasado. Además, el trámite del decreto está incompleto, ya que solo fue aprobado por la cámara de Diputados y no por el Senado, cuando se requiere de ambas cámaras para su autorización. La sensibilidad el ejecutivo en el tema es abrumadora: no importa que las condiciones sean graves, como no se siguió el papeleo correcto, que se aguanten.

Se supone que la Federación prometió destinar 37 mil millones de pesos, de los cuales 22 mil millones ya se repartieron y de éstos, 9 mil 500 millones fueron para los siete estados más afectados. Se prevé que para finales de julio 90 por ciento del total deberá estar en manos de los agricultores y ganaderos. Sin embargo, no es suficiente para resarcir los daños ocasionados por la sequía.

Ante el veto, todos los afectados se lamentaron. Gobernadores, líderes ganaderos y diputados. Así, el martes pasado, cinco gobernadores de las siete entidades más afectadas hicieron un exhorto al presidente Felipe Calderón para sensibilizarse con el tema. En el documento refieren que los casi 34 mil millones de pesos -extendidos a 37 mil millones-, que se destinarían a la atención de la sequía, “no constituyen una respuesta integral suficiente, pues se trata de recursos ordinarios que ya venían previamente etiquetados a distintos fines en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2012”.

¿El ejecutivo hará caso al exhorto? Quién sabe. Como ya se va, tampoco creo que sea una de sus prioridades.

El problema del agua, multifactorial

Lo que he querido mostrar con esta nota, es la interrelación de elementos que se entrelazan en el complicado tema del agua. Ante la sequía, sufren los pobladores y pierden los productores, tanto ganaderos como agrícolas. El apoyo que se espera por parte del gobierno se veta, generando aún más incertidumbre entre los afectados. Los gobiernos estatales y locales necesitan dar respuesta a la urgente demanda de agua, ¿de dónde sacan agua? De donde pueden. Aunque eso implique dañar una de las reservas naturales más peculiares del país y del mundo: Cuatro Ciénegas.

Vistos estos eventos por separado generan impresiones distintas. Por ejemplo. Si nada más me quedo con el problema de Cuatro Ciénegas, la alarma ecologista se prende, ¿no? ¡Cómo es posible que quieran acabar con una zona valiosísima para el plantea! ¡Qué tipo de desconsiderados son esos! Pero bueno, la situación de la sequía es muy grave, necesitan agua y el gobierno federal acaba de vetar recursos para atender el asunto. ¿Eso justifica que sobreexploten los valles que rodea este sitio? Para unos sí, considerando como prioridad al ser humano; para otros no, considerando la valía del lugar.

Su situación no es fácil y el veto presidencial no ayudó en nada. Son tres aristas de un problema que concatenadas generan un conflicto social severo que se tiene que resolver. El asunto es ¿cómo? ¿Cómo sobrevivir sin dañar el ecosistema? Es la pregunta que los humanos no hemos sido capaces de responder.

Imagen: Cultura colectiva