La noticia ya es conocida desde hace días; Peña Nieto no asistirá al debate de esta noche convocado por el movimiento #YoSoy132. El motivo es de sobra conocido y es que, como dije en su momento, el haberse declarado como un movimiento antiPeña les cerró muchas puertas para dialogar con un sector de la población que lo apoya y con el mismo candidato.

Así lo ha afirmado una vez más Enrique Peña, hoy en una carta publicada en su sitio:

El movimiento #YoSoy132 ha asumido formalmente una posición política en contra de mi proyecto y de mi persona. Respeto plenamente su opinión. En una democracia es absolutamente válido manifestarse abiertamente en contra de cualquier persona o proyecto. Sin embargo, considero que esta postura no garantiza el espacio de neutralidad que se requiere para convocar a un debate en condiciones de equidad. Por esta razón he decidido declinar su atenta invitación.

¿Puede afirmar Peña que no habrá condiciones de neutralidad? No. El formato del debate es muy claro. Los temas son acordados por los representantes del movimiento e incluso uno de los moderadores, el politólogo Genaro Lozano, narra cómo se prepararon durante el fin de semana los estudiantes. Todo se ha hecho para garantizar que no haya preguntas sesgadas, sino que reflejen realmente el interés que tienen los jóvenes por conocer las propuestas en temas específicos; además de incluir preguntas que surgen desde la sociedad.

Y lo constataremos hoy en la noche cuando las preguntas y el tono de las mismas sea parejo para todos. ¡Vamos! Ni público habrá, por lo que no creo que el ambiente vaya a ser hostil para un candidato. A lo mucho podrá serlo en las inmediaciones, pero no el momento del debate. No se ejecutará públicamente a nadie.

Y creo que esto lo saben muy bien en el PRI, que a pesar de ser un movimiento contra Peña no hay condiciones que les permitan afirmar que el espacio de diálogo será contra él. Tan bien lo sabían que han realizado dos intentos para desacreditar el movimiento; el primero con el surgimiento de #GeneraciónMx y luego con los audios difundidos que sugerían que AMLO está detrás de los estudiantes en protesta.

"Haiga sido como haiga sido", Peña Nieto no estará en el debate de esta noche y los organizadores han decidido dejarle su lugar vacío y hacerle preguntas de manera simbólica. En 2006 la ausencia de AMLO en el debate lo hizo perder algunos puntos, pero este no es el 2006 y Enrique no es Andrés Manuel.

¿Lo afectará? Sí y no. Si hemos de creer a las encuestas, Peña Nieto va muy arriba de quienes se disputan el segundo lugar y dado que no se ha movido mucho en las últimas semanas, podemos pensar que tampoco este debate lo ocasionará. Por donde podría venir el golpe es con los indecisos quienes, a nueve días de que terminen las campañas, tienen claro que no votarán por Peña o que ante este último acto de cerrazón podrían considerar no votar por él. ¿Quién ganará entonces esos apoyos? Quien esta noche logre desempeñarse mejor, quien no se enfoque en agredir a los demás candidatos y de verdad se dedique a dar a conocer su plan de gobierno y responder de manera clara a los cuestionamientos de la sociedad.

¿Pero será esto suficiente para darle la vuelta a la ventaja de Peña?

Finalmente hay que reconocer el enorme triunfo que los jóvenes del movimiento han conseguido, independientemente de filia o fobia partidista. Se dice fácil lograr que tres de cuatro presidenciables acepten ir a un debate organizado por un sector de la sociedad civil y que, además, Ibero Radio, Reactor, Milenio TV, La Jornada e incluso el Canal del Congreso vayan a tomar la señal y retransmitirla.

Por si gustan, les dejo la transmisión del debate que comenzará a las ocho de la noche:

Imagen: Desde abajo