Llevamos ya varios meses con las noticias y con la conciencia de que varias regiones de la república están sufriendo con la fuerte sequía que se ha presentado, aunque muchas veces no tenemos una referencia clara para visualizar la gravedad de la situación. Ayer fue del Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía declarado por la ONU en 1995, con la intención de concientizar y contrarrestar esta grave problemática. Con éste motivo el INEGI dio a conocer algunas cifras de la situación de la sequía en México que sería bueno conocer.
De acuerdo a éste instituto en el 2009 se presentó la segunda peor sequía en 60 años, sin embargo en 2010 fue el año más lluvioso de que se tenga registro. Pero nuevamente en 2011, 40% del país registró el peor año de sequías en las últimas siete décadas. Los estados afectados han sido 19 de los 32 que tiene la república, principalmente Coahuila, Chihuahua, Durango, San Luis Potosí y Zacatecas.
También en el 2011 los incendios forestales no dieron tregua, siendo uno de los peores años, en el que Coahuila fue de los estados más afectados con aproximadamente 425,000 hectáreas quemadas. De las 174 áreas naturales protegidas, se encuentran en riesgo por este fenómeno 64 de ellas, 36.8%. En total se considera que un 45.2% de la superficie del país está siendo afectado por algún tipo de degradación de suelo y son 48 millones de mexicanos los que padecen las consecuencias de la sequía en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas.
Los motivos por los que se presenta este problema, no sólo en nuestro país, sino en el mundo entero son varias, la mayoría giran en torno a las políticas y procesos agrícolas que se llevan a cabo. De éstos, los principales causantes de la degradación de suelos en México, comenta la publicación del INEGI, son la deforestación para cambio de uso de suelo y el sobrepastoreo. Con estas cifras, ya de menos cada uno debería de cuidar el pedacito de jardinera o patio que tenga a su cargo, dejarlo ser verde y no ponerle la plasta de concreto y sacarle un mejor provecho ¿no?
Foto: Noemí Jiménez











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