Las campañas electorales se pusieron rudas, en todos los sentidos... lo bueno es que ya se acabaron. En lo personal, ver los ataques durante los debates, las noticias sobre denuncias entre candidatos, y las acusaciones sobre "campañas sucias" por todos lados me hacen sentir impotente, y me hacen sentir lo que muchos ciudadanos perciben: que todos -los candidatos, los partidos políticos, los medios, las autoridades electorales- son clave en las elecciones... todos, menos el resto del pueblo.

Arriesgándome a que esto suene a vil propaganda, quiero contar a grandes rasgos la que ha sido la más grande experiencia catártica de este proceso electoral...

Mucho hemos escuchado sobre los famosos delitos electorales en las últimas semanas. Sin embargo este es un tema de vital importancia en el día a día y que no solo debemos tener en mente en tiempos electorales: cualquier persona puede cometer un delito electoral en cualquier momento. Bien, pues hace un par de semanas tomé un curso en línea sobre blindaje electoral que proporcionaba la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE) de la Procuraduría General de la República. Lo que pensé que serían las cuatro horas más aburridas de mi día, terminó por ser la experiencia más enriquecedora de toda la temporada electoral. Tras concluir mi curso comencé a ver delitos electorales por todos lados, tristemente. Sin embargo, tras armarme de valor realicé varias denuncias ante la FEPADE y me alegra decir que sé de al menos dos casos en los que los implicados recibieron al menos una amonestación.

Podría sonar a poca cosa, pero como funcionaria pública, no hay nada más enorgullecedor que hacer algo porque aquellos que violan la ley sean castigados... y como votante, ponerle un alto a los que cometen delitos electorales, hace sentir real la idea que te intenta vender el IFE, que somos clave en esta decisión. En fin, dejaré de lado el discurso sentimental e iré al grano: qué tipos de delitos electorales hay y cómo podemos denunciarlos.

Pero primero, cuatro principios básicos:

  • Cualquier persona puede cometer un delito electoral. Tengan esto en mente, pues mientras buscan la forma de denunciar a alguien que claramente quebranta la ley aplicable, podrían estar cometiendo un delito electoral ustedes mismos, y lo peor de todo, la legislación cambia de estado en estado (veremos unos ejemplos más adelante).

  • Así como cualquier persona puede cometer un delito electoral federal o local, cualquier persona puede denunciarlo, basta con levantar una queja ante la FEPADE de manera presencial o remota. En la Ciudad de México, la FEPADE tiene su sede en Boulevard Adolfo López Mateos, Número 2836, Colonia Tizapán San Ángel, en la Delegación Álvaro Obregón. Pueden además llamar a la línea de FEPADETEL, al 53 46 31 03, desde la Ciudad de México, o al 01 800 8 33 72 33, desde el interior de la República. También pueden enviar un correo a la dirección fepadenet@pgr.gob.mx.

  • No es necesario presentar pruebas, pues las autoridades responsables son las encargadas de dar seguimiento a las quejas e investigar el delito. Sin embargo, dar informes sobre una posible forma de obtenerlas, nunca está de más.

  • Es necesario comprometerse a dar seguimiento a su queja. Una vez que la FEPADE abra el caso, podrá pedirles que se remitan al Ministerio Público más cercano, quienes iniciarán las investigaciones. No dejen esto de lado. No mentiré, el proceso es tedioso... es burocracia mexicana después de todo; pero curiosamente, el personal de los MP se ve mucho más entusiasmado por atender estos casos que cualquier otro más fácil de resolver.

Ahora sí, cómo identificar un delito electoral federal:

1. Delitos que puede cometer cualquier persona:

  • Comprar el voto.
  • Presionar a alguien a votar por un partido o candidato en la casilla.
  • Presentar documentos falsos para el trámite de la credencial electoral.
  • Intentar votar con la credencial de alguien más.
  • Introducir o sustraer boletas de las urnas electorales.

2. Delitos que puede cometer un funcionario electoral:

  • No cumplir con las obligaciones de su cargo.
  • Impedir la entrega de materiales electorales o la instalación de casillas.
  • Abrir o cerrar una casilla fuera de tiempo y sin justificación.
  • Presionar a los electores e intentar dirigir su intención de voto.

3. Delitos que pueden cometer candidatos y funcionarios partidistas:

  • Obstaculizar el desarrollo normal de las votaciones.
  • Impedir con violencia la instalación, apertura o cierre de una casilla.
  • Destruir o hacer uso indebido del material electoral.
  • Publicar noticas falsas sobre los resultados electorales.
  • Realizar propaganda electoral el día de las votaciones.

Además, está prohibido que los ministros de culto religioso intenten inducir de manera expresa a votar por un candidato o partido determinado durante una ceremonia religiosa. También (y esta es la clase de delitos que pueden ocurrir en cualquier momento del año) es completamente ilegal que un funcionario público desvíe recursos federales (monetarios, humanos, materiales, logísticos, etc.) a campañas, precampañas, o actos proselitistas. De igual manera, aunque esto normalmente amerita una simple amonestación para el funcionario en cuestión, es una falta usar o repartir materiales de campaña en la oficina (plumas, gorras... todo eso), así como usar calcomanías en apoyo a un candidato o partidos en autos de uso particular.

Como mencionaba arriba, también hay delitos electorales en el ámbito local. El siguiente es un recuento de algunos delitos locales que no se encuentran tipificados en el Código Penal Federal (para mayor detalle, revisen los códigos locales):

  • Votar (o intentar hacerlo) portando armas es delito en Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Coahuila, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Puebla, San Luis Potosí, Sonora, Veracruz y Zacatecas.
  • Presentarse a votar en estado de ebriedad es delito en Coahuila, Estado de México, Guanajuato, Nuevo León y Zacatecas.
  • Obligar a dependientes económicos (cónyuge, hijos, etc.) por votar por un partido o candidato en particular es delito en Chiapas, Hidalgo, Nayarit, Nuevo León, San Luis Potosí, Veracruz y Zacatecas.
  • Impedir la realización de actos de proselitismo cuando estos sean legales es delito en Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Coahuila, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Morelos, Colima, Durango, Michoacán, Oaxaca, Puebla, Sonora, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas.
  • Usurpar las funciones de un funcionario de casilla es delito en Baja California, Coahuila, Estado de México, Hidalgo, Nayarit, Sinaloa, San Luis Potosí. Chiapas, Guerrero y Zacatecas.
  • Destruir, retirar, ocultar, distorsionar o apoderarse de propaganda política impresa de partidos políticos, coaliciones, candidatos o precandidatos durante campañas o precampañas es ilegal en Chiapas, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Oaxaca, Nayarit, Nuevo León, Sinaloa, San Luis Potosí, Sonora, Tlaxcala, Yucatán, Distrito Federal y Zacatecas.
  • Fijar propaganda en lugares prohibidos (afuera de edificios públicos, por ejemplo) es delito en Chiapas, Guanajuato, Nayarit, Puebla, Sonora y Zacatecas.
  • Privar de la libertad a los candidatos, a sus representantes, a los representantes de los partidos políticos, o a los funcionarios electorales bajo pretexto de comisión de delitos inexistentes y sin existir orden de aprehensión para ello es ilegal en Durango, Estado de México, Guanajuato, Nuevo León, Oaxaca, San Luis Potosí, Sonora, Morelos y Zacatecas.

Y la lista sigue y sigue, pero son estas las infracciones más comunes.

Lo mejor que pueden hacer este domingo, además de votar e ir inmediatamente después por su café gratis al Oxxo, es mantener los ojos bien abiertos y denunciar todas las conductas ilegales de las que tengan noticia. Pero recuerden, la cultura de la denuncia es algo que debe perpetuarse incluso después de las elecciones.