Domingo por la tarde y estamos a unas horas de que se lleve a cabo el segundo debate presidencial entre los candidatos. Esto me recuerda cómo en el primer debate y esta noche, se dará una operación logística con el fin de que los candidatos no se encuentren en los traslados.

Y esto me hace preguntarme las razones de que no quieran encontrarse. Bien se dice que en campaña se pega y después se pide perdón; así vemos en Estados Unidos que Obama le pega a Romney o que en Francia Hollande le dio con todo a Sarkozy.

Por ejemplo, tenemos a Gabriel Quadri que habla de sus contrincantes como "los políticos", como haciéndoles fuchi y diciendo que él no es como ellos. Quizá no los odia pero sí los considera un obstáculo para el país. Sin embargo de los otros tres no hay uno que le haga caso.

Quizá Andrés Manuel es el más rencoroso a pesar de su discurso amoroso, de perdón y franqueza al extender su mano. Enrique Peña Nieto representa a los potentados que han detenido al avance de México y Josefina al partido que le robó la Presidencia.

Para Peña Nieto es claro que su oponente a vencer hoy es Andrés Manuel, por lo que vemos cargar su discurso más hacia él. Contrario a lo que escuchamos cuando habla de los 12 años del PAN en los que critica la falta de avances y no a las personas involucradas directamente. Lo cual deja ver que hay más similitudes con el PAN.

Finalmente está Josefina quien al haber estado en el Congreso se le facilita el diálogo, tal y como los líderes de los partidos opositores le reconocieron al momento de pedir licencia para buscar la candidatura de su partido.

Sí se puede decir que quizá exista cierta aberración de algunos candidatos hacia algunos de sus contrincantes; su negativa a encontrarse es para evitar las incomodidades de el ambiente tan tenso en el que se están dando las campañas. Nuevamente hay odio entre grupos, lo que hace que a los candidatos resentir esos sentimientos de sus simpatizantes. Además de que podrían perder mucho si alguna cámara los capta muy amables sonriendo o bromeando juntos antes del debate; de ahí que se limiten a las frívolas cordialidades.

Muchas veces se les ha preguntado qué harán si no ganan, qué tan grande es su compromiso por México y cómo seguirán la lucha. Los candidatos de los grandes partidos se limitan a decir que confían en ganar, Quadri ha sido el único que ha externado que se da por bien servido con poner temas sobre la mesa que puedan ser retomados por el ganador. ¿Después de la campaña que hemos tenido, será posible que los perdedores se sumen al ganador? No, por lo menos no todos. Sin embargo espero que el segundo de julio se acepte el resultado y se comience a trabajar por mejorar el país, independientemente del color, más allá de los partidos.