Falta menos de un mes para las elecciones. Ya hemos escuchado algunas de las propuestas de los candidatos, a pesar de tanto escándalo. Sobre lo que ofrecen a las comunidades indígenas han dicho poco. Se toman algunas fotos aquí y allá, pero de ahí no pasa. Parece que olvidan que el voto indígena representa alrededor de 6.5 por ciento de la población nacional y del Registro Federal de Electores, y que su voto podría definir al menos 10 por ciento de los distritos electorales del país, y eso, en una contienda cerrada como la que se augura, puede ser de mucha importancia.

De acuerdo con CNN México, en 30 de los 300 Distritos Electorales Federales del país, al menos 40 por ciento de su población es indígena. De igual forma, hizo una revisión histórica del comportamiento electoral de las comunidades indígenas en las que tradicionalmente se ha ha concentrado una parte importante del llamado “voto duro” del Partido Revolucionario Institucional (PRI). En 1994, Ernesto Zedillo ganó en 27 distritos autóctonos, a pesar del levantamiento del EZLN. En el 2000, Vicente Fox Quesada no ganó uno solo de los distritos indígenas. Las elecciones de 2006 fueron las más competidas, Felipe Calderón ganó en cinco, López Obrador obtuvo mayoría de votos en 16 y Roberto Madrazo ganó en siete. Sin embargo, en las elecciones intermedias de 2009, cuando se renovó la Cámara de Diputados, el PRI recuperó su “voto duro” al ganar en 25 distritos y el PRD solo pudo ganar tres en el estado de Chiapas. Al parecer, hacia dónde se inclinará este voto para el 1 de julio no está tan claro.

Supongo que a los candidatos les tiene sin cuidado su voto. Abundio Marcos Prado, representante de los purépechas en el Movimiento Indígena Nacional, acusó a todos los partidos y sus aspirantes a puestos de elección popular de "menospreciarles" y de no querer recibirlos personalmente, aunque han enviado a los cuatro candidatos un documento con las propuestas más sensibles para los pueblos originarios. Isaac Díaz Sánchez, dirigente de la organización Ñha Ñhú “Kha Ñiji” -Haciendo Camino-, del Estado de México e integrante del Movimiento Indígena Nacional, dijo que tienen referencia de que “distintas organizaciones y autoridades tradicionales han solicitado a los partidos reuniones para exponer sus propuestas, sin resultado alguno”.

De hecho, un candidato ya lo dijo con todas sus letras. Arturo Núñez Jiménez, candidato a gobernador de Tabasco por la coalición Movimiento Progresista, aseveró que no ve mayor relevancia a las manifestaciones de militantes perredistas de la zona indígena en el sentido de que podrían darle el voto de castigo.

A los únicos que parece que les importa su voto es al personal del Instituto Federal Electoral. En Hidalgo, los capacitadores asistentes (Caes) que laboran en el organismo electoral hablan en lengua indígena y desde las secciones electorales desarrollan la capacitación en comunidades, principalmente para convencer a la ciudadanía de que funjan como funcionarios de mesas directivas de casilla el primer domingo de julio. Imprimen material en lenguas indígenas, incluyendo algunos capítulos del código electoral y traducen algunos spots difundidos en radio y televisión. En el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) también están preparando spots y materiales de difusión para exhortar el voto en lenguas indígenas como el otomí, mazahua y tlahuica.

Pero todo lo que haga el IFE son curitas, paliativos que en nada compensan las condiciones de discriminación a la que están sujetos, tanto por parte de las autoridades electorales, como de los propios candidatos. Vaya, ni el Código Federal de Procedimientos e Instituciones Electorales (Cofipe) prevé la impresión de boletas electorales o la dotación de señalizaciones y nomenclaturas del mobiliario electoral en lengua materna.

Espero que los candidatos se enteren, en algún punto de lo que resta de la campaña, que en nuestro país también hay indígenas, que tienen necesidades concretas y que deben ser atendidas. Pero también espero que los indígenas frenen la manipulación de los partidos políticos, que aunque le pese al IFE, parece que para que reaccionen, necesitamos más lugares como Cherán, en donde las elecciones pasarán sin su participación.

Imagen: CNN México