Creo que en la política mexicana no hay nadie más opuesto a López Obrador que Diego Fernández de Cevallos. Uno representa la izquierda más radical del país y otro la ultraderecha. Son como el agua y el aceite. Difícilmente algún día habrá algo en lo que los dos opinen lo mismo.

El día de ayer, en una entrevista después del tercer informe del gobernador del estado de Querétaro, el Jefe Diego se manifestó totalmente en contra de López Obrador. Y no precisamente por buscar impugnar las elecciones --ya que tampoco apoyó al PRI--, sino por ciertas actitudes que muchos ya conocemos del excandidato de las izquierdas.

Es un loco, un embustero, un falsario, un tipo violento y agazapado; no le conviene a la izquierda ni a México.

Siempre me ha parecido que es un tipo loco y violento; ese quiere que le regalen la Presidencia con el argumento de que o se la dan gratis o les apesta el pueblo. Eso no es honorable, no es honesto y no es democrático; es un embustero, un falsario, un tipo violento y agazapado, eso no le conviene a la izquierda, no le conviene a lo pobres y no le puede servir a México.

Tampoco apoyó al PRI, ya que durante el informe el gobernador José Calzada Rovirosa dio un mensaje en apoyo a Enrique Peña Nieto; cosa que el panista no aplaudió ni estuvo de acuerdo. Incluso declaro estar esperando el veredicto del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para que se de por terminado este proceso electoral y "podamos estar ya todos trabajando".

Ya cuando decidan diremos quién será el próximo presidente; yo prefiero esperarme.

Creo que no se podría esperar menos del Jefe Diego. Un político que se las sabe de todas a todas y que no tiene nada que perder; pero que revela el verdadero sentimiento de los integrantes de un partido político y destapa la principal razón de por qué no apoyan abiertamente las impugnaciones de AMLO.

Foto: animalpolitico