Muchos se preguntarán por qué los deportistas mexicanos no destacan a nivel internacional. Algunos podríamos culpar a la falta de inversión. Otros a la falta de cultura deportiva. Pero según David Elías Viñas, científico del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav); esto también podría deberse a que el deportista mexicano minimiza la ciencia aplicada al deporte.

Mientras que los deportistas de los países líderes en el medallero --que casi todas son potencias económicas-- buscan a los científicos de su país para mejorar su rendimiento, en México pasa todo lo contrario: es el científico quien toca las puertas de los deportistas para poner en práctica sus investigaciones.
Según Elías Viñas, el bajo rendimiento en muchas disciplinas en las que participa México se debe a la falta de equipo tecnológico que les permita mejorar sus sistemas de entrenamiento. Argumentó que el éxito no solo depende del talento, sino también de diversas investigaciones y desarrollos tecnológicos en bioinstrumentación, fisiología y medicina del deporte que permitan a los deportistas potenciar sus habilidades.
Para ello, han diseñado un equipo electrónico capaz de realizar mediciones de parámetros como resistencia, fuerza, tiempo de reacción visual y auditiva para así automatizar la evaluación de los atletas y conocer su desempeño. Pero esto por el momento su mayor uso es dentro del laboratorio del Cinvestav, ya que los entrenadores siguen usando cinta de costura para medir por ejemplo, la altura del salto de un deportista:
Algunos entrenadores todavía miden el salto en algunos deportes con una cinta flexible, de costura, que amarran en el cinturón del deportistas; es un método arcaico y poco preciso.
Y esta es una de las principales razones de por qué nuestros deportistas siguen sin destacar en muchos deportes. Habilidades las hay. Un ejemplo de ello es que nuestro país sobresale en disciplinas no olímpicas en donde las potencias no tienen mucho interés. En los Panamericanos de Guadalajara nuestro país obtuvo una gran cantidad de medallas en estos deportes. El problema es cuando se convierte en disciplina olímpica y todos los países empiezan a preparar a sus atletas --caso de la marcha y el taekwondo--. Y es cuando nuestro país se empieza poco a poco a quedar rezagado.






Esto es una gran verdad. El talento natural de un atleta, a estás alturas, puede no ser suficiente para qué sobresalga en la disciplina deportiva qué se esmera en practicar dicho deportista, los avances de la tecnología son un gran aliado para conseguir mayores logros. No es posible qué una cinta métrica sea usada para obtener una medición de un deportista. Eso carece de todo. Sin duda la ciencia y la tecnología juegan un mejor papel en el entrenamiento y desarrollo de un deportista, proveyendole parámetros confiables, comparables qué le ayuden en su destreza.
Esto es porque en las potencias deportivas los atletas de una u otra manera están íntimamente ligados a las universidades, en las cuales el departamento de deportes hace una mancuerna con los departamentos de ciencias e ingeniería; aquí ocurre lo opuesto: ambas áreas lucen como "rivales por el presupuesto" cuando de plano los deportistas surgen como "amateurs potenciados" y no fruto de programas bien establecidos a largo plazo.
El problema es que que aquí todos acostumbramos a ponernos el pie. Como dicen, en otros países las universidades son semilleros de deportistas, en cambio acá los deportistas y los departamentos de ciencia y tecnología se miran entre sí con recelo.