Hoy por la mañana se presentó López Obrador en conferencia de prensa para informar que el plan que seguirán en su lucha por defender el voto de sus simpatizantes será presentado el jueves por la tarde. Sin embargo, Andrés Manuel ya ha dicho que no puede reconocer el resultado de una elección con irregularidades como esta.

Aún no se termina el proceso, el cómputo, lo que dice el IFE no lo podemos dar como bueno, tenemos nosotros otra información.

A mi me suena a que ya desconoció el resultado de la elección y el pacto que firmó en el IFE. Pero, independientemente de eso, la izquierda evalúa dos opciones: la nulidad o la invalidez de la elección.

Jaime Cárdenas, miembro del equipo legal de la campaña de AMLO, explicó que se busca primero definir si pedirán la nulidad o la invalidez de la elección, o si impulsarán ambos recursos ante el Tribunal Electoral. De proceder, ambos tendrían como consecuencia la convocatoria a elecciones extraordinarias.

La invalidez, explicó el abogado, se sustenta en el artículo 41 de la Constitución que dice:

La renovación de los poderes Legislativo y Ejecutivo se realizará mediante elecciones libres, auténticas y periódicas, conforme a las siguientes bases: (...) que los partidos políticos nacionales cuenten de manera equitativa con elementos para llevar a cabo sus actividades (...)

Por esta vía se armaría un caso en el que se documente la inequidad de la contienda debido a la compra masiva de votos y el rebase a los topes de campaña. Con esta justificación la elección no habría sido equitativa y, según ellos, resultaría en la invalidez de la elección.

La otra opción es que la elección se anule, para lo cual la ley electoral pide uno de tres requisitos: que no se hayan instalado el 25% de las casillas o que el ganador resulte inelegible, las cuales no se cumple; pero la tercera implica que en el 25% o más de las mesas electorales instaladas se acredite que no se cumplieron con una serie de condiciones previstas en esa misma ley.

Existir irregularidades graves, plenamente acreditadas y no reparables durante la jornada electoral o en las actas de escrutinio y cómputo que, en forma evidente, pongan en duda la certeza de la votación y sean determinantes para el resultado de la misma.

Aquí lo difícil será documentar la compra de votos (que afirman fueron cinco millones) y asociarlos directamente al 25% de las casillas. Habrá que esperar al jueves para ver qué nos presentan y si a primera vista y ante los ojos de los expertos en leyes, las acusaciones tienen sentido.

Imagen: Sitio de AMLO