Una nueva marcha en contra de Peña Nieto se llevó a cabo ayer en el Distrito Federal, ciudades del resto del país e incluso en otros lugares del mundo. Aunque el llamado no lo hizo el movimiento #YoSoy132, dijeron que se solidarizaban con estas muestra de interés por vivir una verdadera democracia.

Sin embargo la nota de la marcha se vio ensombrecida por dos eventos que robaron cámara; en primer lugar la subida de una persona a la Estela de Luz para colocar una manta en la cima; y la manifestación que un grupo derivado de la marcha realizó en las inmediaciones del lugar donde Eugenio Derbez se casó en un evento televisado.

De acuerdo a algunos portales de noticias la #MegaMarcha alcanzó la concurrencia de 100 mil personas, en su mayoría jóvenes que marcharon del Ángel de la Independencia hacia el Zócalo. La protesta duró alrededor de tres horas y se vieron carteles que reclamaban a Televisa, al PRI y hacían alusión a la compra de votos.

Una de las cosas que llamó la atención de los medios fue un joven que subió a lo más alto de la Estela de Luz para colocar una manta en contra de Peña Nieto y que, por la altura, no se alcanzaba a leer. Su presencia ocasionó la movilización de bomberos, policías y paramédicos pues no sabían si amenazaba con lanzarse o su protesta sólo se limitaba a la colocación de la manta. Finalmente bajó por su propio pie.

Pero sin duda lo que más efervescencia causó en las redes sociales y varios medios fue la presencia de asistentes a la marcha en las inmediaciones del Claustro de Sor Juana donde se llevaría a cabo la boda religiosa entre Eugenio Derbez y Alessandra Rosaldo.

Este evento sería televisado en el canal estelar de Televisa y, concuerdo con la mayoría, en que la transmisión representa la máxima de la empresa y la mayor crítica que se le hace. La boda televisada es el ejemplo máximo de "pan y circo" para el pueblo, la "boda del año" sería la de una "estrella" de la televisora. ¿Pero qué tan válido es presentarte en un evento así? Es uno de los momentos más importantes de la vida de quienes la celebran.

Prendí la televisión un momento para observar qué sucedia mientras veía el stream de la protesta. En el programa se podían escuchar los gritos que los jóvenes lanzaban desde afuera del lugar. “Pura pendejez, la boda de Derbez” y “Que luche, que luche, el tipo del Peluche”, gritaban.

Pagan justos por pecadores porque a pesar de trabajar en Televisa, Derbez ha hecho público que no votó por Peña Nieto y que simpatiza con las demandas del movimiento #YoSoy132.

Además la actitud que tuvieron los jóvenes no fue la mejor. No dejaron pasar a los invitados y a quienes llegaron a pie los encararon e insultaron. ¿Ellos qué culpa tienen? ¿Trabajar en Televisa? De algo tenemos que vivir y a ellos por desgracia los toca ser empleados de una empresa cuya postura ha causado un grave descontento social. Retomo palabras de López Obrador cuando habla frente a reporteros; no es con ellos el problema sino con los de arriba.

Los motivos de la marcha son legítimos, por lo que no me extraña el apoyo del movimiento #YoSoy132; en sus ideales más puros de exigir una verdadera democracia y la transparentación de los medios de comunicación tienen mucha razón y deben ser apoyados. Lo que preocupa es que, escudándose en el nombre e ideales de un movimiento, algunos asistentes desvirtúen la protesta contra personas que ni la deben ni la temen.

Hay momentos en que es necesario un mínimo de sentido común para entender que, a veces, las partes no representan al todo y hay gente que simplemente hace su trabajo más allá de los intereses que su empleador pueda tener.

Se entiende y se justifica el descontento social, pero creo que hay límites y ayer por la noche hubo un grupo que los rebasaron.

Imagen: SDP Noticias