Otro de los grandes actores de la elección fueron los jóvenes de #YoSoy132 quienes al declararse abiertamente en contra de Peña Nieto, podríamos decir que sufrieron un gran revés al perfilarse como el eventual ganador de la contienda.

Ayer se reunieron en la UNAM representantes de diversas universidades y, tras horas de discusión, emitieron un pronunciamiento que, desde mi particular punto de vista, tiene algunas contradicciones.

No se puede negar que durante el día de la elección hubieron delitos electorales que deberán continuar el cause legal. Ellos mismos en su declaratoria lo denuncias, así como otras prácticas como la violencia de Estado, probablemente refiriéndose a los documentados casos de observadores estudiantiles detenidos; el uso de encuestas amañadas; y la compra de votos. Según ellos esto atentó contra "la esencia del sufragio libre, informado, razonado y crítico".

Lo que más me preocupa de su declaratoria es la siguiente declaración. Por un lado reclaman:

Reconocemos un proceso electoral viciado de origen, con instituciones deliberadamente incapaces de prevenir y sancionar las incontables anomalías que se llevaron a cabo.

Pero por otro lado piden que se continúe con los procesos legales para castigar a quienes resulten responsables, conforme la ley indica.

Nos pronunciamos a favor de que las demandas de la ciudadanía sean atendidas y del esclarecimiento de los delitos electorales y penales acontecidos antes, durante y después de la jornada electoral.

Escapa a mi entendimiento cómo se puede descalificar al Instituto Federal Electoral, diciendo incluso que no son capaces de prevenir y sancionar las anomalías, pero les exigen atender las denuncias y esclarecer los delitos ocurridos.

Esto implica un desconocimiento total de la elección aunque los resultados oficiales no se hayan dado y ni siquiera se haya terminado con el conteo de ley. Para ellos hay una "clara" imposición y no la permitirán:

Identificamos que la imposición de Enrique Peña Nieto es un proceso fraguado desde hace varios años por los poderes fácticos, nacionales y extranjeros, violatorios de la soberanía nacional, los cuales buscan garantizar la aprobación de las reformas estructurales de carácter neoliberal propias del modelo económico que actualmente vivimos, (...) así como la defensa del sistema político de complicidades y prebendas que sólo pretende legitimarse por medio de las elecciones.

El Movimiento #YoSoy132 se declara en rechazo al proceso de imposición del candidato Enrique Peña Nieto para ocupar el cargo de la Presidencia de la República de los Estados Unidos Mexicanos, entendiendo por esto un proceso de largo aliento conformado por hechos y circunstancias ya descritos, que no se aceptan ni se aceptarán.

A mi parecer el movimiento se excede en este punto dado que, nos guste o no, la elección se validará con el resultado actual; a menos que de manera muy fundamentada y comprobable el Tribunal Electoral declare la nulidad de la elección. Esto es posible pero muy poco probable.

Pero no debemos ver a #YoSoy132 como un movimiento que se está radicalizando. Se debe reconocer que la pluralidad dentro del movimiento realmente existe.

Por ejemplo, el grupo del ITAM, al igual que otras universidades, se declararon a favor de no desconocer a Peña Nieto como Presidente de resultar declarado como ganador y apoyarse en las instituciones existentes para convertirse en una organización que funcione de contrapeso. Sin embargo la mayoría de los representantes no lo aceptó.

Vienen momentos difíciles para el movimiento, sobre todo porque es casi inevitable que Peña Nieto asuma la Presidencia. ¿Qué hará entonces? La pregunta queda en el aire y serán los propios estudiantes quienes lo decidan. Por mi parte veo una posible división del movimiento.