Muchos son los sectores de la población que viven en condiciones de pobreza y desigualdad. Pero de todos ellos, si hay uno que se encuentra en las peores de estas condiciones, son los pueblos indígenas. No sólo los de nuestro país (aunque no por eso debemos sentirnos mejor) pero la problemática entre el proporcionar igual oportunidades de vida, respetando sus propias características culturales, se da en gran cantidad de países. Por esto, los días como hoy, 9 de agosto, está declarado por la ONU como el Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo, con la finalidad de no olvidar el respeto a los derechos de los "primeros pueblos" del mundo.

En nuestro país los datos son vergonzosos. De acuerdo a los proporcionados con motivo de esta fecha por el INEGI "en 2010, 9.7% de los niños de 6 a 14 años hablantes de lengua indígena no asiste a la escuela y 27.3% de los que tienen 15 años y más no saben leer ni escribir un recado". Tan sólo con eso, ya que la educación es el factor propulsor de muchas de las oportunidades que alguien puede tener en la vida, ya estamos dando un panorama bastante amplio de su situación.

Uno de los derechos que como pueblo indígena tienen estas personas, y que en gran medida definen su identidad, es la libertad de hablar su propia lengua. México, señalan, es uno de los países con mayor diversidad lingüística, sin embargo, para 2010, ya sólo el 6.6% de la población de 3 años y más habla lengua indígena, y de éstos un 15.9% no habla el español. Por otro lado, y como lo hemos comentado anteriormente, el porcentaje de niños y jóvenes que aprenden lenguas indígenas y las practican cada vez es menor, por lo que muchas de estas lenguas están en peligro de perderse y con ello el conocimiento y cultura que en ellas se encierra. "6 de cada 10 hablantes de lengua indígena de 3 años y más reside en localidades rurales", lo que significa que tienen menos acceso a bienes y servicios.

En nuestro país la mayor parte de la población indígena (90%) se encuentra en doce estados del país, ubicados en las zonas centro, sur y sureste del país, de los cuales, son Chiapas y Oaxaca en los que reside más de una tercera parte (34.9%) de esta población. La actividad económica más sobresaliente entre la población indígena es la agricultura, sin embargo esta actividad no trasciende más allá de los mercados regionales. Su actividad económica inicia a edades muy tempranas por la fuerte necesidad de apoyar a la familia, afectando frecuentemente su asistencia a la escuela, y la consecuente falta de formación. Y sumado a esto más de la mitad (arriba de 63.8%) de la población ocupada de las poblaciones indígenas no reciben ningún tipo de prestación laboral como es un aguinaldo, ser derechohabiente de alguna institución de salud, AFORE, y ya ni decir vacaciones pagadas o reparto de utilidades.

El panorama es muy desalentador y sobre todo porque no se ven acciones efectivas (al menos no a gran escala) de gobierno y de organizaciones civiles que ayuden a estas poblaciones a tener mejores oportunidades y ayudar a la preservación de su cultura y tradiciones. ¿Seremos capaces de reaccionar a tiempo para no permitir que los "primeros pueblos" de México queden sólo recluidos a los libros de historia?

Foto: Archivo de proyectos