Desafortunadamente durante las campañas en nuestro país la mayoría de la gente se fija en que las propuestas que se hacen suenen bonito y convenientes, o que les den una despensa o dinerito que los ayudará a llegar al final de la quincena. Son muy pocos quienes se detienen a evaluar las implicaciones de las propuestas de los contendientes.

Aunque hay esfuerzo para evaluar la viabilidad de las propuestas, el análisis de la posibilidad fiscal de llevarlas a cabo aún se queda corto. Es hasta después de las elecciones y a un mes de la fecha límite para calificar la elección que se presenta un estudio de cuánto dinero necesitará el candidato que se perfila como ganador para realizar su plan de gobierno.

peña nieto chapultepec

En un comunicado, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) ha señalado que, de acuerdo a estimaciones del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), Enrique Peña Nieto necesitaría de 800 mil millones de pesos más en su primer año de gobierno, lo que representa un 20% más de lo presupuestado para este año.

¿De dónde podría salir ese dinero? El propio CCE ha determinado las posibles fuentes de ingreso:

Es probable incrementar los ingresos tributarios hasta en 80 mil millones de pesos por el crecimiento de la economía y una mayor eficacia recaudatoria. Los organismos y empresas del gobierno podrían aportar 35 mil millones más y por concepto de deuda el tope prudente son 220 mil millones. Habría un faltante de al menos 500 mil millones de pesos para ajustar el presupuesto requerido idealmente.

¿Qué opciones existen para obtener este faltante?

Durante años PEMEX ha sido exprimido por la administración pública para obtener recursos extras. Sin embargo, esta situación es insostenible, ya que la producción ha caído 25% en los últimos 10 años y, aunque el precio del petróleo aún está elevado, la tendencia es que vaya a la baja. Sin una reforma que dote a PEMEX de herramientas y margen de maniobra para hacerla competitiva, debemos dejar de ver al petróleo como nuestro cochinito.

¿Endeudamiento? Uno de los grandes legados que dejarán las administraciones panistas es la salud en las finanzas públicas, en gran medida impulsadas por una Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. Gracias a esta legislación el presupuesto debe ser equilibrado (sin déficits ni superávits) aunque en épocas de crisis es posible incurrir en un ligero déficit para afrontar los choques externos. Así se hizo desde 2009 por lo que México tiene un déficit público de alrededor del 2.5 por ciento. Sin embargo, un endeudamiento no controlado generaría problemas como los que tiene Europa y haría perder la estabilidad macroeconómica que nos mantiene a flote.

¿Elevar impuestos? La respuesta por parte del CCE es tajante: no. Tomando en cuenta la cantidad que se necesita, su recaudación implicaría doblar la tasa del IVA o elevar hasta el 60% la tasa de ISR, algo que sería inimaginable para cualquier familia mexicana.

¿Reducir el gasto en otros rubros? Esta propuesta es de las que más ruido podrían causar, en vista de que fue una de los grandes planteamientos de Andrés Manuel en la campaña. En su momento dije que hay buena parte del presupuesto que ya está comprometido o que se usa como moneda de cambio al momento de negociar, así como que la reducción de salarios en mandos altos y superiores podría generar ahorros, pero no de tal magnitud.

La propuesta del CCE es la aplicación de reformas estructurales que permitan a la economía atraer más inversión para crecer y para hacer la recaudación más eficiente y justa. Nos guste o no son las reformas hacendaria, laboral, energética, educativa y política, como ellos proponen, las más necesarias para el país.

Una reforma hacendaria que cobre más a quienes tienen más y maximice la tributación; una reforma laboral que corrija las deficiencias del mercado, fomentando la creación de empleos y protegiendo a los trabajadores; y una reforma energética que permita la transformación del sector. Y a esto hay que agregarle la educativa y la política, reformas que, bien pensadas, sentarían las bases para generar una sociedad y una democracia con bases más sólidas.

Y aunque Peña Nieto haya firmado y prometido que cumplirá, será muy difícil que otorgue todo lo prometido si antes no logra concretar estos cambios. Cambios que dependerán del Legislativo y del Ejecutivo, pero también de la sociedad civil.

Imagen: Página de EPN