¿Televisa puede transmitir lo que quiera? Otro punto de vista

El colega Marco Antonio Gómez Lovera escribió un artículo llamado "¿Televisa puede transmitir lo que quiera?" el cual se me hizo interesante, y desde luego no estoy de acuerdo con todos los puntos, por lo cual decidí escribir mi artículo como una forma de sano debate para que así los lectores puedan encontrar dos opiniones distintas sobre un tema (lo que no le gusta mucho a Televisa por cierto). Los puntos que tocó fueron atinados, más no concuerdo con el diagnóstico, y aquí voy punto por punto:

La forma de manifestarse de #YoSoy132

Aquí se critica al movimiento por la forma en que se manifestaron los ciudadanos, quienes hicieron un cerco donde los empleados de Televisa no pudieron entrar (pero si salir) a las instalaciones. Yo en lo particular no lo hubiera hecho así, no se me hizo lo más prudente, pero también es cierto que a los empleados que no pudieron ir a trabajar se les pagó el día, y los que tuvieron que trabajar extra o se tuvieron que quedar a dormir, se les pagó. También hay que pensar y comparar las afectaciones de este movimiento, contra las afectaciones de Televisa en la historia del país, como por ejemplo, cuando censuraron información en la masacre del 68, o el daño que la programación de la televisora le causa al país. Lo primero no tuvo ningún efecto porque Televisa pudo llevar a cabo sus transmisiones, lo segundo, pues es determinante en la situación actual del país.

El espacio radioeléctrico ¿Es de todos los mexicanos?

Esa postura se me hace idealista, y creo que si algo cambiaría en las peticiones de #YoSoy132, es en la búsqueda de la neutralidad de la información, porque todos los humanos somos animales políticos y tenemos una postura. La forma de democratizar la información es hacerla plural, y para hacer esto, debemos de hacer que entren más cadenas que pertenezcan a grupos de interés diferentes. Otra clave (y que si ha considerado #YoSoy132 en este caso) es una reforma educativa, porque sabemos que la ignorancia significa liquidez para Televisa y TV Azteca. De estas dos formas, mejoraría mucho la oferta televisiva.

Acertada la analogía que hace Marco Antonio con el petroleo. Dicen que es de todos los mexicanos, pero los beneficiados son unos cuantos, y no solo eso, el petroleo es proclive a generar gobiernos autoritarios. De los 20 países con mayores reservas de petroleo, solo 4 son demócratas y muchos de ellos tienen una calidad de vida deplorable. Además de que este tipo de riquezas naturales que genera una artificial mejor calidad de vida sin ningún esfuerzo, posterga el desarrollo de una nación.

La imparcialidad de Televisa

En este tema hay que tener cuidado. Marco Antonio dice que todas las televisoras son parciales por naturaleza y apoyan a grupos de interés con distintas ideologías. Cierto, pero recordemos que una forma de que esto no afecte a una nación es generando pluralidad en los medios de comunicación, en Estados Unidos la Fox apoya a los republicanos, la NBC sin más no recuerdo, a los demócratas. En España, donde se lee mucho más que aquí, El Mundo apoya a la derecha (PP) y El País a la izquierda (PSOE). El problema es que Televisa a lo largo de décadas, ha procurado su monopolio con el objetivo de conservar su coto de poder. Yo al menos no he visto en un país desarrollado o que aspire a serlo, que una televisora construya a un político y lo haga presidente. No he visto en Estados Unidos que se construya a un candidato y se le ponga a una actriz o popstar de primera dama (no sé, Britney Spears).

Televisa ha sido el medio oficial durante década; no solo eso, sino que la televisora en muchas ocasiones ha querido rebasar en poder al gobierno, recordemos la infame Ley Televisa, y la Telebancada. Esta situación mina la democracia mexicana y no se puede justificar bajo el argumento de que las televisoras no pueden ser imparciales.

Comentarios finales

En los últimos años mucha gente criticaba a la sociedad mexicana por ser pasiva, aletargada, y por no defender sus derechos. Ahora que mucha gente ha salido salir de su letargo, muchos que hacían esta aseveración, son los mismos que gritan "ponte a trabajar" porque una manifestación les cerró 30 minutos una calle e hicieron 20 minutos más de camino. Son esas personas que ahora critican los movimientos y quieren que se regresen a sus casas, pero eso sí, no se molestan en colaborar ni retroalimentar a los jóvenes. Se necesita más congruencia si queremos avanzar como nación.

Imagen:animalpolitico.com