Muchos esperaban que este domingo pasado, López Obrador convocara en su mitin a movilizarse, a bloquear alguna avenida importante, o incluso a incitar la violencia como sugieren sus opositores más radicales. La noticia fue otra, y dentro de un clima que parece ser más mesurado que el del 2006, ocurre algo que podría definir el futuro de la izquierda en México. López Obrador se separa del PRD.

AMLO se separa del PRD ¿Se fractura la izquierda?

La relación de más de dos décadas entre López Obrador y el Partido Revolucionario Democrático ha terminado oficialmente, pero como en toda relación que termina, los últimos años fueron difíciles, y hace no mucho AMLO amagó con salirse del PRD por un conflicto con las diferentes tribus traducido en el bochornoso caso de Juanito. En las elecciones, a pesar de estar postulado por el PRD, se notaba una relación más sólida con Movimiento Ciudadano (el ala supuestamente más moderada de la izquierda) y el Partido del Trabajo (el ala radical). Se hablaba más de MORENA que del PRD. Y aunque Jesús Zambrano, de la corriente de Los Chuchos lo acompañó hasta el final en las impugnaciones, López Obrador decidió que ya era momento de salirse porque sabe que el PRD puede representar un estorbo en sus aspiraciones.

¿Por qué a López Obrador no le conviene seguir en el PRD?

A pesar de los jaloneos con el PRD, logró que fuera postulado por este partido para las elecciones del 2012 por medio de una encuesta que lo posicionó mejor que Marcelo Ebrard. Se pudo dar el lujo, porque Ebrard le debía a López Obrador (sin este último, no hubiera llegado a ser Jefe de Gobierno del Distrito Federal y menos, pensar en ser presidenciable). Pero ahora Marcelo Ebrard ya no le debe nada a López Obrador. Peor aún, en el sexenio pasado, el Distrito Federal por la misma relación, fue capital político para el tabasqueño. Ahora ya no lo será, porque Miguel Mancera no le debe absolutamente nada y este personaje si tiene la facultad para desligarse completamente de él.

La apuesta del PRD seguramente será buscar un candidato más cercano al centro del espectro político. El partido parece, está dando ese giro que dan todos los partidos de izquierda en el mundo, más bien socialdemócratas.

¿Qué pierde y que gana Andrés Manuel López Obrador?

Andrés Manuel López Obrador perderá las estructuras del PRD. Convirtiendo a MORENA en partido político, solamente tendrá a la mano lo que el mismo ha construido a través de su asociación y de sus seguidores fieles. El será el dueño y el amo de su nueva adquisición y por lo tanto, no tendrá que lidiar con otras corrientes. Si López Obrador muestra desacuerdo en elecciones posteriores, la posición de su partido será exáctamente el mismo.

López Obrador perderá también votantes tirados al centro, que en esta elección decidieron optar por él, pero que frente a un PRD con una cara más socialdemócrata, en unas posteriores elecciones podrían apostar más bien por un Marcelo Ebrard. En un futuro si se tira al centro, canibalizará varios votos con el PRD, en tanto si se radicaliza solo contará con su voto duro, lo cual tiene muchos inconvenientes, empezando porque el PRI le gana en este rubro.

Andrés Manuel, por otro lado, gana independencia. Al estar bajo su propio partido, habrán menos obstáculos que puedan poner en peligro su candidatura para el 2012. MORENA cumple con todos los requisitos para ser un partido. También podrá aprovechar el profundo descontento social y canalizarlo a su favor.

¿Qué pierde y que gana el PRD?

El PRD electoralmente perderá muchos votos. Existen estados donde el PRD está muy presente con o sin López Obrador. Pero también es cierto que en varios estados, sobre todo en aquellos donde predomina el bipartidismo PRI-PAN, la izquierda solo puede obtener votos por medio de algún personaje como López Obrador. Este es el caso de Jalisco donde en las elecciones intermedias, el PRD batalló para conservar el registro, pero en las elecciones presidenciales, AMLO obtuvo el 23% de las preferencias (algo similar sucedió con Enrique Alfaro de Movimiento Ciudadano que estuvo cerca de ganar la gobernatura en medio de varios reclamos de fraude).

El PRD además perderá todo el voto duro de López Obrador, lo cual será algo muy costoso para ellos. Ahora tendrán que buscar atraer a los votantes de centro y centro izquierda. Este partido tendrá que definirse en lo que quiere, porque caer en la ambiguedad lo debilitaría mucho como partido político. Su desempeño en el Congreso será clave para sus aspiraciones en futuras elecciones.

El PRD por su parte gana la posibilidad de regenerarse al deshacerse de esa dependencia a López Obrador, o un lastre como algunos lo llamaban. Al quedar lejos ya el conflicto postelectoral del 2006 pensando en el 2018 (pensando que en estas elecciones no hubo tanto desprecio de los ciudadanos hacia el tabasqueño), el PRD podrá presentarse ya como un partido evolucionado, liderado por estadistas como Marcelo Ebrard o Miguel Mancera. Pensando en que es muy difícil una eventual recuperación del PAN en el corto plazo, los perredistas podrán capitalizar voto útil a su favor.

¿Se fracturarán las izquierdas?

Lamentablemente así será. Peor aún es que existen ya demasiados partidos de izquierda y su poder se fragmenta en ellos. Tendríamos 4 partidos de izquierda contendiendo tanto en las elecciones intermedias como en las presidenciales del 2018. Pero tal vez no se podría esperar otra cosa. López Obrador solo iba a estar en el PRD si este partido le hubiera servido de plataforma para buscar la presidencia otra vez. Esta sería una mala noticia para esta corriente ideológica la cual ya debería haber tenido la oportunidad de llegar al poder. En el 2006 sin López Obrador, la izquierda hubiera sido menos competitiva. En 2012, con Marcelo Ebrard apoyado por todo el Movimiento Progresista, la izquierda hubiera tenido más oportunidad de ganar a Peña Nieto. Si en 2018 la izquierda no gana, seguramente AMLO tendrá que darnos una explicación.

Imagen:Animal Político