El Journal of Traumatic Stress, revista de investigación especializada en psicología y psiquiatría, publicó en su más reciente número un estudio efectuado por Anthony Feinstein, profesor de la Universidad de Toronto, en el que se estudia el estrés que sufren los periodistas mexicanos que cubren sucesos relacionados con el crimen organizado.

¿Los resultados? Los periodistas mexicanos que cubren esta fuente sufren de mayor disfunción social y depresión, así como rasgos de introversión, ansiedad y retracción que corresponsales de guerra en países como los de Medio Oriente.

periodistas asesinados

En el estudio (PDF) participaron 104 periodistas, 70 hombres y 34 mujeres, con una edad promedio de 42,5 años y experiencia profesional de 14,9 años.

La metodología incluyó preguntas como si viven en una región azotada por la violencia por la lucha contra las drogas, si dejaron de trabajar en la fuente por intimidación, recibieron amenazas contra su familia, si conocían a otros reporteros heridos o asesinados por los cárteles y si habían sido heridos en sucesos relacionados con la violencia por las drogas.

Además, se incluyeron preguntas enfocadas a encontrar síntomas de estrés postraumático, depresión y otras alteraciones psicológicas.

Los principales resultados de la investigación señalan que:

  • 71,2% de los periodistas vive en una localidad afectada por la violencia de la lucha contra el narcotráfico
  • Un cuarto de los encuestados dejaron de cubrir la fuente debido a intimidación o temor por su vida
  • Tres de ellos habían resultado heridos en un enfrentamiento
  • El 17,3% afirmó conocer a algún colega que había sido herido y 49% a uno que había sido asesinado
  • Un 53% afirmó haber recibido amenazas por parte de los cárteles

Asimismo se descubrió que las afectaciones relacionadas a la cobertura de la lucha no se restringen a aquellos que viven y trabajan en una zona azotada por la violencia ni a aquellos que cubren específicamente estos hechos. Además, el grupo más afectado por los sucesos y con mayor presencia de los síntomas mencionados son los que abandonaron la cobertura de estos eventos.

La situación en México no es sencilla para ejercer el periodismo; muestra de ello es el cierre de la licenciatura en periodismo en la Universidad de Morelia o la salida del país de Lydia Cacho tras reiteradas amenazas.

El estudio no hace más que recordarnos la terrible situación que se vive en el país en este rubro, un país en el que el gobierno no puede hacer mucho (o más bien nada) ante las amenazas y asesinatos de periodistas. Y a pesar de no ser capaz de protegerlos, parece que se une al problema en casos como el de el fundador del sitio El 5antuario y la censura que vimos hace unos meses con Pedro Ferriz de Con.

¿Qué le espera al periodismo en México? Desafortunadamente tiempos que continuarán siendo difíciles.

Imagen: Zeta Tijuana