Los datos estadísticos que se llevan del país tienen gran importancia para tomar decisiones y plantear estrategias que resuelvan los problemas existentes, pero de poco o nada sirve si al considerar estas cifras se establecen parámetros laxos -convenencieros, digamos- para maquillar una realidad bastante desfavorable. Eso precisamente pasa con las cifras de empleo, en que suele hablarse de crecimiento -especialmente en los discursos políticos-, pero más en función de personas ocupadas que de personas que tienen un trabajo formal, con las prestaciones de ley.

El día de ayer por ejemplo se presentaron los indicadores de ocupación y empleo del mes de agosto de 2012 por parte del INEGI y si nos fuéramos sólo con la cifra que reporta de personas ocupadas, podríamos decir un "no estamos tan mal":
La población ocupada alcanzó 94.61% (del 60.18% de la población de 14 años y más económicamente activa) de la PEA en el octavo mes de 2012. Del total de ocupados, el 66.2% opera como trabajador subordinado y remunerado ocupando una plaza o puesto de trabajo, 4.5% son patrones o empleadores, 22.9% trabaja de manera independiente o por su cuenta sin contratar empleados, y finalmente un 6.4% se desempeña en los negocios o en las parcelas familiares, contribuyendo de manera directa a los procesos productivos pero sin un acuerdo de remuneración monetaria.
Pero si nos metemos a analizarlas más a fondo se encuentran cifras preocupantes, como la que ya antes hemos mencionado en Vivir México de que 1 de cada 3 mexicanos trabaja de manera informal; aquellas personas que sí están ocupadas, tienen un ingreso por su ocupación, pero no lo hacen para una empresa formal y mucho menos que les proporcione algún tipo de prestación.
Tasa de Ocupación en el Sector Informal. Se refiere a todas las personas que trabajan para unidades económicas no agropecuarias operadas sin registros contables y que funcionan a partir de los recursos del hogar o de la persona que encabeza la actividad sin que se constituya como empresa, de modo que la actividad en cuestión no tiene una situación identificable e independiente de ese hogar o de la persona que la dirige y que por lo mismo tiende a concretarse en una muy pequeña escala de operación. Esta tasa significó 28.87% de la población ocupada en el mes que se reporta; un año antes fue de 28.59 por ciento.
Como ven la cifra no ha variado mucho en el último año. Sin embargo, como si ese dato no fuera bastante malo, dentro de este no están consideradas aquellas personas que si tienen un trabajo formal, es decir, trabajan para una empresa bien establecida o por su cuenta registrados ante hacienda, pero no tienen prestaciones de salud, vivienda o jubilación, por mencionar las principales. Algo que me parece es querer tapar el sol con un dedo, pues a la larga esto es una bomba de tiempo que puede ocasionar graves problemas sociales, si no se cambia la situación.
Según el director del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Eduardo Sojo, a partir de la información que se recabe del cuarto trimestre del año y que se presentará en febrero del 2013, se hará una nueva medición dentro de la cual se incluirá como parte del empleo informal a aquellas personas que no tienen las prestaciones de ley a pesar de trabajar para una empresa, a sugerencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La OIT (Organización Internacional del Trabajo) está proponiendo que también se incorporen en el empleo informal aquellos que trabajan en empresas formales, pero en condiciones de informalidad, es decir, empresas formales, trabajan ahí, pero no tienen seguridad social, no tienen contrato, este tipo de elementos. Y el INEGI también está comprometido a hacer esa nueva medición.
Si ya de por si la cifra de empleo informal es alta -casi una tercera parte de la población ocupada-, ¿a qué nivel se llegará sumando a estas personas? que en realidad se encuentran en las mismas condiciones de falta de prestaciones. Yo creo que la cifra que resulte puede ser bastante impresionante, pues conozco -y me incluyo- a una gran cantidad de personas que estamos o hemos estado en esa situación; que por dejadez o ignorancia, sumado al abuso del empleador, se nos paga por un trabajo pero sin tener jubilación, seguridad social, crédito a vivienda, aguinaldo, vacaciones pagadas, etc. Algo que a la larga ocasionará graves problemas, pues tan solo sin jubilación, si estas personas llegan así a una edad en la que ya no puedan trabajar, ¿se imaginan que 1 de cada 3 personas (o más) no tenga con qué vivir? Como les dije es una bomba de tiempo.
La decisión me parece que es buena a razón de mostrar la realidad y una grave situación que desencadena otra serie de problemas no menos graves. Al fin y al cabo, el que trabajes en una empresa formal, si no te da prestaciones, te pone en la misma situación que una persona informal, o hasta peor, porque se puede decir que hay una situación de abuso y de ilegalidad, disfrazada de legalidad.
La otra que yo esperaría, aunque he de aceptar que con menos esperanzas, es que ponga de manifiesto la grave situación de los empleos en México, y el nulo trabajo que ha hecho para mejorarlo la Secretaría del trabajo, que es quien debería de vigilar que esto no suceda. Mientras tanto en la cámara se discute y manosea una reforma laboral, que no queda claro si ayudará a resolver los problemas; es más, ni siquiera si la aprobarán al menos en parte.
Foto: Namerifrats29










Que bien que se aumenten los detalles en los datos duros del INEGI. Ahora, la forma de clasificar esos datos es algo completamente independiente. Por que si por ejemplo, soy un arquitecto recién egresado y decido comenzar a ejercer por mi cuenta (sin pertenecer a un despacho o constructora, pero percibiendo un ingreso y pagando impuestos por el) de acuerdo a la nueva definición seria un trabajador informal (por que no tengo prestaciones). Yo diría, bravo por mas detalles en los datos duros pero cuidado con sus interpretaciones.
José, si pagaras todos tus impuestos, tmb pagarías seguro e infonavit. Si eres independiente y no lo haces, estás en la informalidad. Para el Gobierno, no sólo es el IVA y el ISR