La industria farmacéutica en México no está contenta con las negociaciones para ingresar al Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP). Aunque esta posición podría sonar extraña -después de todo, en TPP los laboratorios reciben beneficios económicos por la extensión de patentes-, a la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (Amelaf) le parece una medida que podría impactar negativamente en el país.

En México, la protección legal de un medicamento dura 20 años. Este periodo comprende desde el descubrimiento hasta la comercialización. De acuerdo con Ricardo Romay, presidente de la asociación, desarrollar el producto toma aproximadamente una década, dejando a los laboratorios con 10 años para lucrar sin competencia. Una vez vencida la patente, entran al ruedo los medicamentos genéricos.

Para Romay, 10 años es un tiempo suficiente para que el laboratorio obtenga un buen margen de ganancias para continuar financiando la investigación. Sin embargo, para los grandes de la industria en Estados Unidos -Pfizer, Johnson & Johnson, entre otros-, este lapso es insuficiente. Bajo el argumento de que el desarrollo del medicamento puede tomar hasta 15 años, el TPP extendería cinco años más la protección de la patente.

Con más sentido común que quienes negocian TPP, Romay señala que este acuerdo no debe ver por los intereses de la industria, sino por el beneficio de los mexicanos. La entrada a TPP afectaría la importación, desarrollo y venta de medicamentos genéricos, una opción que muchas personas utilizan ante los precios altos. Los genéricos no sólo se venden en farmacias particulares; también las instituciones de salud pública los utilizan por decreto:

En el Diario Oficial de la Federación del 7 de junio del 2002 se publicó el Acuerdo que expiden la Secretaría de Salud y el Consejo de Salubridad General y cuyo artículo único señala "Las Instituciones Públicas del Sistema Nacional de Salud deberán comprar medicamentos genéricos intercambiables, siempre y cuando estén disponibles en el mercado nacional, asegurando al Estado las mejores condiciones en cuanto a calidad, precio y oportunidad".

Por tanto, la eventual entrada a TPP le pegaría al presupuesto de organismos como el Instituto Mexicano del Seguro Social. La Amelaf ya planea mostrar su inconformidad ante la Secretaría de Economía, la Confederación de Cámaras Industriales y otros organismos. Estoy gratamente sorprendido por la postura de la industria farmacéutica nacional. Mientras tanto, me sigo preguntando: ¿cuándo se espabilará el Senado ante la inminente entrada de México en las rondas de negociación de TPP el mes próximo?

Pepe Flores

26. Blogger de ALT1040. Coordinador de Vivir México. Hipertextual desde 2009. Escribo sobre cultura pop, medios, política, derechos humanos, propiedad intelectual y diversidad sexual. Fundador de Elocuencia 8080 y Sexenio. Autor de "La nueva cara de Puebla" (Endeavor & UDLAP, 2011). Editor en Polaris Group. Más artículos del autor »