¿Sería buena idea que López Obrador reconozca a Enrique Peña Nieto para hablar con él? ¿Qué implicaría, en palabras de Peña Nieto, que López Obrador reconozca su triunfo?, ¿Qué afirme que entonces la compra de votos y las diversas anomalías no existieron? Si es así, AMLO no tendría por qué reconocer su victoria. Pero un punto diferente sería reconocer que el será el Presidente de la República a pesar de la ilegalidad del proceso. La pregunta es si bajo este argumento, Peña Nieto aceptaría acordaría dialogar con AMLO, y si AMLO a su vez aceptaría dialogar bajo esta última premisa.

Peña Nieto acordaría dialogar con AMLO, si este reconoce su victoria

Peña Nieto afirmó que mantendrá el diálogo con todos los actores políticos, incluso dentro de su propio equipo de transición, presumió tener varias visiones, como la de Rosario Robles, la cual según eso atacará la pobreza con visión de izquierda, así lo afirmó Luis Videgaray. Enrique Peña Nieto acordó dialogar con López Obrador si este acepta que ganó con el voto de la mayoría de los ciudadanos.

Enrique Peña Nieto también afirmó que el avance democrático en el país ha quedado demostrado en muchos aspectos, como fue la intervención de los jóvenes que optaron votar por él, o que votaron por alguna de las otras opciones (minimizando de cierta forma el repudio estudiantil hacia su figura). Incluso le comentó a López-Dóriga, que en su gobierno no tendría cabida el viejo PRI, y que el regreso de su partido es una muestra de como nuestro país ha avanzado democráticamente.

Me propongo hacer un gobierno que realmente esté a la altura de recoger y reconocer las distintas visiones, de saberlas traducir en acciones y en políticas públicas que sirvan a todos los mexicanos.

Enrique Peña Nieto hace énfasis en el diálogo, pero en la campaña presidencial vimos que fue una persona que se negó a dialogar. Fue el único de los candidatos que decidió no ir a las universidades. Mientras a López Obrador los estudiantes del Tecnológico de Monterrey vitoreaban gritando -Presidente, Presidente; y Josefina en general era bien recibida, el PRI decidió no exponer a su candidato. Lo cual generó un sin fin de críticas.

Un pésimo manejo de su visita a la Universidad Iberoamericana, a la cual acudió debido a la presión de la sociedad que lo cuestionaba por la cerrazón al diálogo, hizo surgir el movimiento #YoSoy132. La falta de autocrítica que mostró, el decidir salir por la puerta de atrás para no querer cuestionar los cuestionamientos, sumados a esto la polémica que generó sus declaraciones sobre Atenco, y aún peor, las inoportunas declaraciones de Pedro Joaquín Coldwell que dejaba entrever un dejo autoritario, provocó que se desatara el movimiento estudiantil más grande en la era moderna de México (incluso por encima del movimiento del 68, al menos en número de integrantes).

Tampoco decidió asistir al debate de #YoSoy132 por estrategia (algo parecido a la decisión de López Obrador de no asistir al debate del 2006). Habla de diálogo y democracia, pero no hemos visto mayor interacción con personajes que no sean de su partido. Casi todas las entrevistas que da, son a los medios que son afines a él. Con excepción de su visita al programa de Carmen Aristegui. Enrique Peña Nieto prácticamente no dio entrevistas a medios no afines a él y que lo pudieran cuestionar. Incluso así lo afirmo Denise Maerker en el programa de Televisa de Tercer Grado cuando lo acompañó un día a su campaña.

Cierto, Peña Nieto accedió a reunirse con Javier Sicilia en el Castillo de Chapultepec, donde asistieron por separado todos los candidatos. Pero el poeta lo describió como una persona fría y sin compasión.

Su equipo de transición: ¿reflejo de un presidente abierto al diálogo?

Su equipo de transición (que no será muy diferente de su gabinete seguramente), en lo particular, me deja un sabor agridulce. Uno de los más cercanos a Peña Nieto, Osorio Chong, es una persona con un oscuro pasado que huele a PRI autoritario, así lo describió Xochitl Gálvez, quien fuera acosada por el entonces gobernador de Hidalgo:

Miguel Ángel Osorio Chong es un ícono priísta del autoritarismo, acoso, del espionaje político, del abuso del poder, de la persecución a los adversarios, del enriquecimiento ilícito y la corrupción. Además dejó bastantes obras inconclusas cuando fue gobernador.

Igualmente en el equipo de transición existen algunas personas cercanas a Carlos Salinas. Pero por otro lado también podemos ver gente joven, a la cual les podríamos dar el beneficio de la duda en cuanto a que podrían desempeñar un buen papel en sus puestos. Lo que sí no se vislumbra en su equipo, es gente ampliamente reconocida por su talento y su capacidad. Esto es importante porque ante las limitaciones intelectuales y culturales del presidente electo, necesitará estar rodeado de gente capaz que pueda compensar dichas carencias. Posiblemente Luis Videgaray podría ser el indicado, aunque deberemos ver si este personaje logra dar el ancho.

Estoy seguro que dentro de su equipo habrán personas valiosas, pero veremos si la mayoría de su equipo son más bien cercanos a él, o son personas tal vez no muy conocidas, pero que han sido eficaces. Si Peña Nieto es una persona abierta al diálogo y a las diversas corrientes, deberá reconocerlo en su equipo. Presume tener a la izquierdista Rosario Robles, pero la ex perredista no es precisamente el mejor ejemplo de una mujer de izquierda. También anteriormente hubo alianzas con otros miembros, donde si algo sobresale más que el presunto intento de apertura de Peña Nieto, es el extremismo, como el caso de Manuel Espino y el Yunque.

Imagen:Al Chile Aguascalientes