Los elementos de seguridad pública de Puebla estrenaron sus detectores moleculares GT200 durante los festejos patrios en la capital. A propósito de estos dispositivos, los periodistas cuestionaron a Ardelio Vargas, titular de la Secretaría de Seguridad Pública estatal. Con una tremenda elocuencia, el funcionario respondió con un "me vale" ante las críticas.

La noche del Grito fue un experimento para probar la eficacia de los GT200, los cuales fueron ideales para desenmascarar una peligrosa maleta olvidada que contenía herramientas, frituras y dulces. Aún así, este resultado fue suficiente para que Vargas se plantee adquirir unos cuantos detectores moleculares para su dependencia, ya que los utilizó la noche del 15 fueron prestados por una empresa. Pues que el gobernador Rafael Moreno Valle, tan dadivoso, vaya apartando unos cuantos millones para esta inversión en tecnología de punta, porque cada uno de los GT200 sale -a ojo de buen cubero- entre 275 y 750 mil pesos.

Parece que a Ardelio Vargas no le interesan esos tecnicismos científicos que indican que los detectores moleculares son un fraude. No. El funcionario los defendió a capa y espada ante la prensa:

—¿Los detectores moleculares sirvieron la noche de El Grito?
—Estuvieron, (…) les voy a hacer una demostración para que vean qué son y para qué sirven. Es un equipo que te permite detectar droga, detectar armas, detectar explosivos. Inclusive en el cambio de tarjeta puedes detectar hasta inhumación clandestina.
—¿Científicos han dicho que no, como de la UNAM?
—Mi hermano, no sé a quién le creerías, si a alguien que lo ha utilizado y te dice que ha sido exitoso y ha resuelto muchos casos así o un científico que está en su ejercicio, que yo respeto mucho, yo te diría que para mi sirve. La tecnología es muy útil.
—¿Usted lo ha utilizado?
—Yo lo he utilizado personalmente.
—¿Si detecta bien?
—Sí, nada más tienes que capacitar o sea no vas a llegar así con tu molecular directamente, hay una técnica para utilizarlo, se van cerrando los perímetros poco a poco, te detecta de inmediato, pero tú tienes que ir cerrándolos para ubicar exactamente donde está.
(...)
—¿Entonces la polémica desatada a nivel nacional de que es un fraude?
A mi ve vale, yo nunca le hago caso a la polémica, yo lo que le hago caso a los resultados, yo nunca compro un equipo que no haya probado en el terreno.

Vargas nos pide que creamos en su experiencia empírica y que hagamos oídos sordos de esos científicos que nada saben del mundo real. Supongo que también "le vale" que la ministra Olga Sánchez Cordero de García Villegas haya atraído el caso a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para determinar su validez como prueba jurídica. Intuyo que tampoco le importará demasiado la labor que hacen personas como el Dr. Luis Mochán, investigador del Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM, quien se ha dedicado durante meses a recopilar pruebas, estudios y testimonios para desenmascarar este fraude. Por supuesto, tampoco creo que lo inquiete que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos haya pedido frenar el uso de los detectores.

Asumo que al funcionario poblano tampoco le han de interesar demasiado las recomendaciones en Reino Unido para no comprar estos aparatos. Imagino que tampoco creerá que es relevante la investigación que ordenó la Comisión Permanente del Congreso de la Unión para evaluar la efectividad del aparato. Y claro, tampoco creo que le importen mucho las víctimas encarceladas -¡uy, perdón, quise decir "daños colaterales"- por el uso de este dispositivo por parte del Ejército, la Marina y policías estatales de entidades como Sonora, Sinaloa, Tabasco, Durango, Baja California y Michoacán.

Nah. Seguro los quisquillosos somos nosotros.