Como seguramente muchos de ustedes, gusto de ver películas y acudir al cine cada vez que una apetecible cinta aparece en la cartelera. Por más que complemento mi afición rentando los títulos que se me han pasado o viéndolos en la tele, el destinar dos a tres horas para acudir al cine, contemplar el largometraje con todo su esplendor en pantalla grande, en completa obscuridad y con su sonido envolvente tiene un sabor especial que ningún cansancio o dolor de cabeza ha logrado interrumpir; es más, resulta curativo. Sin embargo el estar en una sala compartiendo el sitio con muchas otras personas tiene sus peculiaridades y sus desencantos.
Me ha tocado de todo en esta larga vida de acudir al cine, y cuando creo haber conocido a todos los tipos de cinevidentes imprudentes -me resisto a llamarlos cinéfilos-, me encuentro uno nuevo que me demuestra que las manías del ser humano son tantas y tan molestas, como pulgas en perro callejero. No hablo de cosas típicas, como los que padecen de un tic nervioso y levantan la pierna cada 5 minutos pateando el asiento al de adelante; ni del clásico que disfruta de un enorme bote de palomitas que le dura toda la película y al cual sus padres no le enseñaron aquello de masticar con la boca cerrada, por lo que tienes un constante crunch-crunch de sonido ambiental; o los que tienen mucho que contarse pero en lugar de ir al café -como deberían- se meten a la sala de cine y sin vergüenza alguna se la pasan platicando y riendo durante una película de drama.
No, esas imprudencias -aunque indeseables- se pueden considerar como gajes, pero hay otras tan “originales”, que empiezo a pensar que lo mio ya es karma. Por ejemplo, cuando fui a ver la película de La Pasión de Cristo el cine estaba casi vacío. Unas cuantas personas salpicadas por la sala me hicieron creer que no tendría ningún distractor, pero me equivoqué. Poco antes de empezar la proyección llegó un joven con una señora bastante mayor. A paso lento y ayudándola del brazo subieron las escaleras de la sala hasta sentarse justo en la fila detrás de mi a unos cuantos lugares. De momento me dio gusto ver su disposición para ir al cine, pero se transformó en disgusto cuando el joven se puso a leerle todos los subtítulos, seguramente por una falta de visión de la señora. Ni hablar, me tuve que aventar toda la película con narración alterna.
También están aquellos padres imprudentes -y el cine que los deja entrar, pero eso es otro tema- que no basta con llevar al niño a una película no apta para él, sino que además antes de entrar le compraron un globo de esos que llenan de bolitas y suenan como sonaja cada que lo sacuden. Por si fuera poco, cuando se aburrió de la sonaja le dieron un carrito con el que se puso a jugar carreritas en la parte trasera de nuestro asiento, provocando un continuo ruido de llantitas rodando.
Uno de los más incomodos fueron aquellos que -deduje- acababan de cenarse unos tacos antes de entrar a la sala y durante toda la película se la pasaron rechinando lengua contra diente, en un afán de sustituir su necesidad de palillos de dientes y tener una apropiada limpieza bucal -si les parece asqueroso, imagínense estarlos oyendo-.
En otra ocasión, ya iniciada la película, me empezó a llegar un olor a fritanga tan fuerte, de esos que logran revolverte el estómago. Por la extrañeza del aroma -no común de los alimentos que se compran en cafetería- voltee hacia el señor que estaba a un asiento de distancia de mi y alcancé a ver que de su asiento colgaba una sospechosa bolsa improvisada embarrada de algo, cuando en eso él mete la mano y gustoso se lleva a la boca lo que alcancé a ver eran aros de cebolla. Para vergüenza de nuestro sistema educativo, eso fue cuando acudí a ver el estreno de la película De panzazo, con la sala abarrotada de maestros y estudiantes normalistas. Y si, efectivamente les puedo asegurar que el de los aros de cebolla era un maestro, pues antes de que él entrara con su paquete de contrabando, su acompañante ya estaba ahí, contestó una llamada de su celular y la alcance a escuchar que decía “estoy en la sala de cine, vine con el maestro...”
Más o menos compitiendo en nivel de imprudencia con el olor de la fritanga, estuvo aquel que seguramente se había pasado de pachanga toda la noche y le llegó crudo a la novia; pero a esta por lo visto no le importó y aún en ese estado se metieron a ver una comedia romántica. El suplicio fue para nosotros pues el olor a cruda llegaba como a cuatro asientos a la redonda, y al finalizar la función me enteré que mi compañero -que lo tenía al lado- se había pasado toda la película con el pendiente de que el hombre se desnucara, pues como era de esperarse se la pasó cada 2 por 3 cabeceandose de sueño, al punto de a veces parecer que se caía del asiento. También me han tocado los que les gusta quitarse los zapatos durante la película, provocando un característico olor, pero esos he tratado de bloquearlos de mis recuerdos.
Como verán me ha tocado de todo, o casi, pues seguido hay algo nuevo. Por lo mismo, cada vez que entro a una sala de cine en donde ya hay varias personas acomodadas, empieza a funcionar en mi un detector de posibles molestias, para ubicar un asiento lejos de los niños, adolescentes ruidosos, amigas parlanchinas y todo aquel que pudiera parecer “sospechoso”; pero no ha sido totalmente efectivo el “sistema”. En alguna ocasión me llevó a sentarme al lado de una pareja que se veía muy tranquila, con la única peculiaridad de que ella estaba recién operada de la nariz, pero ¿eso en qué me podía molestar? Cual fue mi sorpresa cuando se apagaron las luces y se hizo el silencio en la sala... ¡Era como estar al lado de Darth Vader! La operación de naríz le provocaba un trabajoso, tétrico y ruidoso exhalar e inhalar similar al del conocido personaje de Star Wars.
En fin, han sido tantas anécdotas que muchas ya las olvidé. Y bueno, valdría aclarar que no es que yo sea perfecta, he de aceptar que de repente, sin querer, también al acomodarme cometo la tontera de patearle el asiento al de adelante. Sin embargo, me parece que fuera de eso el estar viendo la película me absorbe tanto que no puedo hacer nada mas que quedarme momificada ante la proyección -claro siempre y cuando no venga alguna peculiaridad ajena a sacarme del trance-. ¿Y a ustedes, qué tal les va cuando acuden al cine?
Foto: Casa de América







Me ha tocado el comentario mamerto del niño fresa que menta madres del ejercito cuando pasa su spot publicitario. Cosa que a mi me molesta.
Y otra fue cuando mi hermano me invito a ver Harry Potter 7.1, y al final en la escena cuando Voldemort consigue la barita poderosa, una naca saca su comentario de "Con esa la CDG se la vana pelar todas."
La de un niño que colaron a ver Inception. Que no es una película para niños, no porque tenga escenas fuertes o cosas así, sino porque le pide a espectador atención y un nivel de inteligencia mayor que un niño de 10 años. Y como es escuincle es menor, se la paso jugando con el popote toda la plicula. Tenia unas ganas de aventarle el refresco al señor por terco.
Lo malo del cine son los precios y las peliculas de mierda que suelen ser 9 de cada 10.
Ir al cine como cualquier ligar publico tiene sus ventajas y desventajas, siempre te vas a encontrar plebe ahi como en cualquier parte, quejarse de las incomodidades es una pendejada.
¿Apoco dejaron de pasar cosas en el pais como para tener que publicar una nota insipida como esta?
callate animal no seas amargado
Uff, estos pendejos que se molestan de que uno opina. Mejor ni te digo nada, luego no tienen los huevos de regresar a defender sus posturas.
si, mejor no digas nada
Todo sea por tu comodidad, cucaracha.
Lo que dices es como pedir que cierren todos los cines ya que es ínfimo en comparación con la pobreza y el narcotráfico. No le veo lo insípido. Algo tan simple puede reflejar algo magnánimo d sociedad
Yo estoy de acuerdo, este post parce sacado de un blog personal... es irrelevante y plagado de prejuicios burgueses, sólo faltó que se quejara de que el miércoles vaya más gente porque es más barato
El sitio se llama vivirmexico, no noticiasmexico, me parece que los escritores tienen mayor libertad de escribir más allá de las noticias.
"plagado de prejuicios burgueses"
Salen los complejos?
Exacto, esta página es un proyecto de algunas personas no un canal de noticias de una empresa. Precisamente por el tipo de contenido que suelen poner es que muchos lo visitamos y frecuentamos.
Si, hoy no hubo tanto muerto ¿y?....
yo siempre desconfio de la gente que va sola al cine, siempre hacen cosas raras, o el grupito de pubertos que se hacen los graciosos, una vez me toco unos que se la pasaron jugando con un laser...
En serio? De hecho me suele pasar lo contrario, a los que veo que van solos son los que menos se mueven, de hecho a veces ni comen jaja.
Y en cualquier lugar público, en este país no hay modales. Gente escupiendo en el metro, tirando basura en plena calle, colandose a las filas, más todo lo que mencionaste. Ni modo aquí nos tocó vivir.
Por eso es importante darle educacion a los niños desde temprana edad.
sufres porque quieres! tan fácil que es avísarle a algún empleado para que tome cartas en el asunto, unos cuantos minutos que salvan la hora y media de la película.
pensé que ibas a escribir sobre la publicidad antes de la película, que aún pagando (cara) la entrada, en ocasiones se prolonga hasta 20 minutos.
Ah si, eso da tema para otra nota completa, sobre las malas acciones de los complejos cinematográficos. El tiempo que dices de los anuncios, o poner en una película infantil un anuncio de un partido político que pide la pena de muerte, o en la proyección que inician con mal sonido, o la película borrosa y hasta que uno va y les dice lo corrigen.
si escribe otro articulo pero con los temas que estas tocando en este comentario, ya hace unos 5 años lei algo de que los spots en el cine deberian de prohibirlos
¿pues a que cines van? A donde voy solo pasan los trailers de las proximas peliculas a extrenar y uno que otro comercial del agua Ciel o del cine.
Lo bueno que existen opciones de pequeñas salas como el Cine Tonala o "La casa del Cine" en el Centro Histórico donde estas situaciones son menos recurrentes.
Tan fácil como ir a la primera función y así te evitas muchas de esas situaciones. Saludos.
Tienes toda la razon yo cuando iba al cine lo hacia de lunes a miercoles y muchas veces en la manana nunca tuve esos problemas.
Te diré, a mi se me ocurrió ir un jueves en la primera función, la sala vacía y se me sienta al lado una tipa que no paró de roncar ni cuando se acabó la pelicula : (
Chale, que mala fortuna, sobre todo la de la pasión de cristo. A mi me toco ir a ver una película mexicana, "Purgatorio" con una novia y nos toco la sala totalmente vacía, función privada para nosotros. Parecía perfecto hasta que a la mitad se vio borroso, se tardaron un buen en acomodarlo y me perdí el final de una escena por avisarle al encargado.
También recuerdo el cine a 27 pesos, hoy las películas ya no son tan buenas. ♫
super bien el cine en mexico, no se por que te awitas por unos aros de cebolla, he tendio la oportunidad de asistir al cine en Inglaterra y ahi Inglaterra te venden cerveza y fish & chips en taquila
a pepe pepe, pues no se cuando o a que cine fuiste, yo vivo en inglaterra y en los cinemas vue, showcase y cineworld no venden chela ni fish and chips
Pero eso es tu culpa XD, ve al cine un lunes o un domingo en la mañana a la primera funcion, y nadie te va a molestar, lo digo por experiencia propia.
¿Pues a qué cine vas? ¿y en qué ciudad? Acá en Monterrey, en Cinepolis, es raro encontrarse con esos casos, ya ni si quiera el problema de buscar lugar o hacer fila para entrar, porque las butacas están numeradas y escoges tu lugar cuando compras el boleto, lo único molesto son los 20 minutos de comerciales que te tienes que tragar antes de que empiecen los cortos.
A Cinépolis precisamente -por lo regular- pero bueno, esto no es siempre que voy, es un resumen de experiencias de muchos años y la verdad es que más allá del momento incómodo, me dan risa y estaba segura que a muchos les ha pasado cosas similares en alguna ocasión.
Yo ni voy al cine gracias a varias cosas. Primero, es caro y a veces no puedo hacer un hueco para ver una película. En mi casa puedo ver las películas sin extrañar algo de la sala de cine, soy simple en este aspecto pero realmente no hallo una magia en la sala del cine que me impida disfrutar una película en casa.. Y a veces la cartelera no tienen absolutamente nada interesante para mí.
¿Dónde quedó la típica quinceañera que no suelta el celular por el whatsapp? a mí me tocó una, con un cel. con android, lo usó tantas veces que me aprendí su contraseña, le dije que guardara su teléfono, y tambien cual era su contraseña.
Cuando vayas al cine en EEUU, o en Francia o en Inglaterra, te darás cuenta que en todos lados es lo mismo...
cito: "1.-¿Apoco dejaron de pasar cosas en el pais como para tener que publicar una nota insipida como esta? 2.-Uff, estos pendejos que se molestan de que uno opina. Mejor ni te digo nada" jajajaja
Buen artículo. Voto por el de los anuncios comerciales de 20 mins que a muchos nos molestan. Si quieren pasar uno o dos, ok, pero más? sobre todo si son de partidos políticos, por dios!
Te equivocaste de pagina pequeño troll. Existen películas que merecen ser vistas en el cine....