Andrés Manuel López Obrador no es el único que busca la creación de un nuevo partido político. Ahora Manuel Espino, ex dirigente del Partido Acción Nacional (del cual salió expulsado), planea formar el Nuevo Partido de la Concertación Mexicana (¿NPCM?). Para esto, se unido con otros separatistas: René Arce y Víctor Hugo Círigo, ex miembros del PRD que se unieron a la campaña de Enrique Peña Nieto; así como con Jorge Carlos Díaz Cuervo, quien fuera presidente del extinto Partido Socialdemócrata (PSD).

Desde su expulsión del PAN, Espino se ha mantenido en actividad constante. A pesar de ya no pertencer a dicho partido, continúa como un referente para un sector de los simpatizantes. A su salida del blanquiazul, Espino creó la organización Volver a Empezar (VAE), la cual le ha funcionado como una plataforma para mantenerse vigente dentro de la opinión pública. Desde ahí, se ha convertido en una de las piedritas en el zapato del presidente Felipe Calderón, con quien pasó de ser su gran aliado a su enemigo público. De hecho, el libro Calderón de cuerpo completo de Espino es, en buena parte, responsable de las sospechas de alcoholismo del mandatario.
Más recientemente, este personaje volvió a los reflectores al darle su apoyo a Peña Nieto en la búsqueda de la Presidencia. Espino llamó a los panistas a "ejercer un voto útil"; y probablemente, haya ayudado a que una parte de los seguidores del partido que no comulgaban con Vázquez Mota decantaran su sufragio por el príista.
Llama la atención que los tres nombres más destacados de esta nueva propuesta -Espino, Arce y Círigo- hayan estado relacionados con la reciente campaña presidencial del PRI. Esta situación lleva a sospechar si la creación de este nuevo partido se da porque no hallaron acomodo en la nueva administración.
Dejando de lado las especulaciones, si Espino quiere crear este organismo político, deberá cumplir con los requisitos que impone la ley. Este caso es diferente del de López Obrador por varias cosas. Primero, que mientras Morena ya es una asociación que congrega a una cantidad significativa de simpatizantes (entre 3 y 5 millones), Espino carece de este soporte estructural -o en el mejor de los casos, lo tiene en una escala mucho más pequeña-.
Además, se encuentra el componente ideológico. Aunque la probable creación de Morena como partido 'fracture' de cierta forma a las izquierdas, lo cierto es que los actuales actores políticos de ese sector (Marcelo Ebrard, Andrés Manuel López Obrador, Jesús Ortega, Miguel Ángel Mancera, entre otros), presentan [posturas diferenciadas] sobre temas sociales y económicos. Claramente, no persigue lo mismo un votante del PRD que uno del PT, a pesar de que se les coloque del mismo lado en el espectro.
Espino concibe a su propuesta de partido como un espacio para los "indignados" con otras opciones políticos. ¿Es que buscará ser una opción de centro? ¿Un ala más moderada de la derecha? ¿Una más radical a la que presenta el PAN? Es una incógnita. ¿Qué ofrece como alternativa el Nuevo Partido de la Concertación Mexicana? Creo que ni Espino lo debe tener muy claro. Es más, mucho me temo que, como ha demostrado con sus veleidades, se moverá hacia donde más le convenga.










A lo mejor lo único que espera es dividir el voto y aumentar el "spoiler effect".
"vigente dentro de la opinión pública" = seguir chupando del publico