Hace casi un año la Secretaría de Agricultura, Ganadería Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) autorizó a las empresas Monsanto y Pioneer la siembra comercial de 700 mil hectáreas de maíz transgénico en los estados de Sinaloa y Tamaulipas. En respuesta a esto, Greenpeace ha publicado un formulario para recabar firmas y exigirle a nuestro mandatario Felipe Calderón que cancele las siembras comerciales de maíz transgénico.

Los principales argumentos de la organización es que los cultivos transgénicos contaminan diversos cultivos convencionales, nativos y orgánicos (?); además de que representaría un "tiro de gracia" a nuestro derecho a una alimentación sana y de calidad. Sin embargo en el mensaje acepta que "existe incertidumbre sobre los efectos" por lo que exigen la aplicación del principio precautorio establecido en el Protocolo de Cartagena.

Existen muchas críticas a los transgénicos. Algunas sin fundamento como el hecho de que es una empresa transnacional la principal promotora de estos cultivos. Las que presenta Greenpeace son las que mas han ocupado a la comunidad científica en diversas investigaciones. Algunas han concluido que efectivamente los transgénicos son un peligro para la salud, mientras otros estudios no encuentran evidencia de que sean este tipo de alimentos los que puedan provocar ciertas enfermedades.

A principios de este mes el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) criticó un estudio hecho en la Universidad de Caen, en Francia, argumentando que los protocolos y metodologías utilizados eran tendenciosos. El Cinvestav se ha caracterizado por ser una institución que defiende el uso de transgénicos a tal grado que consideran que debería ser prioridad nacional.

También deberíamos considerar que existe una gran variedad de semillas transgénicas. No deberíamos generalizar. Algunas efectivamente se han rechazado por que se ha mostrado evidencia de presentar ciertos daños. Otras han tenido una buena aceptación. De hecho desde hace algunos años los mexicanos hemos estado consumiendo alimentos transgénicos. Las autoridades mexicanas han aceptado la importación de 70 productos que contienen maíz transgénico; además de que el 90 por ciento del maíz importado pertenece a este tipo. La mayoría de estos alimentos van a nuestra mesa en forma de aceites o productos procesados.

Creo que organizaciones como Greenpeace son necesarias para mantener un equilibrio cuando las autoridades aprueban proyectos de construcción sin tener la mas mínima idea de lo que es el desarrollo sustentable. Pero en este caso creo que mezclan un poco sus sentimientos "tradicionalistas" al defender al maíz criollo y calificar al transgénico como "no orgánico".

Foto: bioagricultura