Este domingo 28 de octubre termina el ya polémico horario de verano y entramos al "horario natural"; es decir, el horario que originalmente deberíamos tener; por lo que no se asusten si sienten que se levantaron muy tarde o que anochece demasiado temprano.

Muchos critican esta implementación. Algunos la aprueban solo porque en teoría representa un ahorro de energía y por lo tanto se emiten menos gases que provocan el efecto invernadero. Pero el horario de verano depende enormemente de la región geográfica en la que se encuentra el país que la implementa. ¿Es justificable implementar esta medida en nuestro país? A continuación trataremos de contestar esta pregunta.

El origen en México

En nuestro país se comenzó a aplicar el horario de verano en 1996. Las razones fueron más económicas que ambientales, ya que Estados Unidos si lo aplicaba y provocaba dos desfases anuales, lo que afectaba operaciones financieras y los vuelos internacionales. En un principio lo adoptó todo el país, pero a partir de 1998 el estado de Sonora dejó de implementarlo por las mismas razones que se había adoptado: el estado de Arizona, su vecino en Estados Unidos, tampoco lo adoptaba debido a las altas temperaturas registradas en la región; por lo que Sonora decidió seguir sus pasos y ha decidido no aplicar el horario de verano desde hace 14 años.

La versión oficial

La justificación de la implementación del horario de verano en México es que gracias a adelantar nuestros relojes una hora alrededor del primer trimestre del año --casi siempre en vísperas de vacaciones de semana santa--, es que representa un ahorro de miles de millones de kilowatts-hora (kWh). Según cifras oficiales, en 2010 se ahorraron mil 300 millones de kWh; lo que representa el consumo anual del estado de Campeche. Esta cifra representó un ahorri de 3.1 millones de barriles de combustible para la generación de energía, que a su vez impidieron la emisión de 1.6 millones de toneladas de bióxido de carbono. Sin embargo, el año pasado las cifras no fueron tan alentadoras. Solo se ahorraron 984 millones de kWh, uno de los años más pobres en ahorro desde la implementación de este horario en 1996.

Para este año la Secretaría de Energía asegura que con la implementación del horario de verano se ahorraron 1014.26 kWh --sí, con decimales--, lo equivalente al consumo de Campeche en 2011. Se ahorraron mil 273 millones de pesos al dejar de consumir 1.8 millones de barriles para generar la energía ahorrada, lo que también evitó la emisión de 677 mil toneladas de bióxido de carbono.

Sin embargo, este ahorro no se ve reflejado en nuestros recibos y los métodos para calcular este ahorro pueden ser un poco cuestionables.

La percepción

Los mexicanos esperamos ver una disminución en el cobro de nuestro recibo de electricidad con la entrada del horario de verano. Pero eso nunca pasa, por lo que muchos afirmar que esta medida lejos de disminuir el consumo lo aumenta. Pero esos aumentos también tienen una explicación.

Durante los meses de verano --que es cuando se implementa el horario de verano--, pero es precisamente en estos meses cuando la temperatura ambiental aumenta, por lo que es necesario tener más tiempo encendidos equipos de enfriamiento --y los cuales consumen mucha electricidad-- como aires acondicionados y refrigeradores. Es precisamente en este periodo cuando la Comisión Federal de Electricidad (CFE) cambia las tarifas de cobro por unas más "amigables" al usuario, subsidiando mayor cantidad de kWh y disminuyendo algunos centavos el costo de estos.

Por lo tanto es en verano es cuando más energía consumimos y a la vez más energía ahorramos; mayor subsidio otorga el gobierno y a la vez más dinero pagamos. Suena un poco contradictorio y confuso, pero podríamos aclarar nuestro panorama si pudiéramos resolver la siguiente pregunta: ¿Cuánta energía consumiríamos y cuánto dinero pagaríamos si no se implementara el horario de verano? Y la gran pregunta para la Secretaría de Energía: ¿Cómo es posible calcular el ahorro cuando precisamente en esos meses aumenta el consumo?

La teoría del ahorro de energía

Muchos que están en contra del horario de verano debido a que se ven en la necesidad de ajustar sus agendas para adaptarse al "nuevo horario" de la luz del sol. Sin embargo las horas en que amanece y anochece a lo largo del año nunca son las mismas. En verano los días son más largos y amanece más temprano. En invierno los días son más cortos y amanece más tarde.

Al amanecer más temprano en verano, este horario busca aprovechar esas horas de luz solar que se "desperdician" mientras la mayoría de la gente duerme. Es un ajuste para tratar de que el sol salga cuando comienzan las labores para la mayoría de las personas --escuelas, oficinas--. No antes.

Pero esto último no se aplica en todo el mundo, ya que entre más cercano está un país al Ecuador, más paridad hay entre la duración de los días y las noches; por lo que es más justificada la implementación del horario de verano entre más cerca está un país a los hemisferios. Y lamentablemente nuestro país es uno de los más cercanos al Ecuador entre todos los que implementan el horario de verano en el hemisferio norte.

Esto es en teoría. En la práctica, la gente que se levanta temprano tiene que prender la luz para poder realizar sus labores matutinas; lo que incrementa el consumo de electricidad por las mañanas. Por ello, el cambio de horario solo es justificado si --y solo si-- el consumo que hacen las personas por las mañanas es menor al que realizarían por la tarde-noche si no existiera este horario. Es por ello que es interesante conocer la metodología que utiliza la Secretaría de Energía para calcular el ahorro.

¿Y los husos horarios?

Toda la discusión se centra en el horario de verano, en que si es una medida que tenga mas ventajas que desventajas. Pero ni la Secretaría de Energía ni los ciudadanos volteamos a ver si el huso horario de la región en la que vivimos es el adecuado.

En México existen tres husos horarios: UTC-6, UTC-7 y UTC-8. El que predomina en la mayor parte del territorio mexicano es el UTC-6, el cual abarca 26 de las 32 entidades federativas del país. Sin embargo, este horario provoca que sea mas de una hora la diferencia de la hora en que amanece --y anochece-- en diferentes entidades: Mientras en Quintana Roo anochece un día a las seis de la tarde, ese mismo día puede anochecer en Durango a las siete. Entonces esto provoca que el horario de verano tenga efectos totalmente distintos para los diferentes estados dentro de una misma zona horaria.

Técnicamente a parte del centro, bajío y noreste del país le correspondería la zona horaria UTC-7; es decir, los que vivimos en esta región --desde Guerrero hasta Durango-- tendríamos que retrasar nuestros relojes una hora y ponernos a la par con Chihuahua, Sonora, Nayarit, Sinaloa y Baja California Sur. Estando en esta franja horaria se justificaría mas la implementación del horario de verano, ya que sería mas notoria la necesidad de aprovechar la luz del día.

En conclusión

Para muchos los beneficios del horario de verano no justifican su implementación en México. De hecho, según calculos de la directora del Departamento de Ingeniería Mecatrónica del Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe, Patricia Caratozzolo Martelliti, el horario de verano solo supone un ahorro del uno por ciento de energía; cifra que jamás veremos reflejadas en nuestro recibo, lo que ayuda a reforzar la percepción de que esta medida es contraproducente.

Muchos otros critican esta medida debido a que provoca problemas de salud; aunque muchos otros justifican de que estos problemas no son peores que cuando una persona viaja de una ciudad con un huso a otra y que el organismo se adapta en un máximo de 72 horas.

Decir si es justificable o no el horario de verano depende en gran medida desde el punto de vista que lo veamos y la rutina y necesidades de las personas que opinan. Sin embargo creo firmemente en una cosa: si se elimina este horario, por la ubicación geográfica y el huso horario que se implementa en la mayor parte del territorio mexicano, estoy seguro que pocos lo va a extrañar.

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