Ahora que el sexenio de Felipe Calderón se encuentra próximo a finalizar, se pondrá de moda que muchos políticos y diplomáticos hablen sobre las lecciones aprendidas y errores cometidos, sobre todo en lo que a combate al narcotráfico se refiere. Mientras que muchos de ellos, sobre todo políticos de partidos opuestos, no tendrán muchas cosas positivas por decir, los diplomáticos son caso aparte.

Tomemos el ejemplo de Antonio Mazzitelli, titular de la Oficina de las Naciones Unidas para la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés). Durante un acto protocolario genérico, mencionó que la acciones impulsadas por México en materia de combate al narcotráfico podrían ser aprovechadas por otros países con circunstancias similares, y que serían impulsadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como modelo para crear una respuesta a nivel regional:
México tiene excelencia técnica, modelos y experiencia en seguridad que Naciones Unidas puede enormemente aprovechar para construir una respuesta regional y subregional a los problemas que hoy en día vive el Continente Latinoamericano y el mundo.
Si han leído algunas de mis notas pasadas saben que tiendo a apoyar algunas de las acciones del presidente en este Tema. Al igual que muchos funcionarios con lo que he conversado, creo que Calderón hizo “el mínimo necesario” respecto al narcotráfico. Por otro lado, el que Mazzitelli sugiera seguir el ejemplo de México sin recalcar las fallas más básicas, me parece francamente irresponsable. Probablemente el escenario n o era el más indicado, pero este es un tema que sí merece más atención, sobre todo cuando se habla de replicar las acciones de México, pero esta vez a nivel regional.
Algunas de los principales errores que deberían evitar otros países son, en mi opinión, las siguientes (siéntanse en toda libertar de agregar más en la sección de comentarios):
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Instituciones fuertes: Iniciar una guerra sin soldados confiables ni bien entrenados es suicida. Lo mismo aplica en el caso mexicano, respecto a la confiabilidad de nuestras instituciones. Por desgracia la corrupción llega a todos los niveles, desde el policía de menor rango hasta el político mejor pagado. No estoy diciendo que absolutamente todos son corruptos, pero por desgracia, se requiere de pocas personas con pocos escrúpulos para echar abajo los esfuerzos de mayor escala. Depurar las instituciones es algo que se debió hacer en 2006, y no una vez que el problema ya era demasiado evidente.
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Combate al lavado de dinero: A veces la respuesta no se encuentra en comprar más patrulladas ni chalecos blindados, sino en cortar los suministros de las organizaciones delictivas. El combate al lavado de dinero es probablemente la parte más esencial del combate al narcotráfico, y es también una de las que menos apoyo recibe. Hace dos años los bancos estadounidenses Wells Fargo, Bank of America, Citigroup, American Express y Western Union se encontraban bajo investigación por lavado de dinero con los cárteles mexicanos como principales benficiarios, y este año tuvimos una noticia similar en territorio mexicano, en esta ocasión, con HSBC. A todo esto… ¿cuántos gerentes bancarios han sido arrestados por lavado de dinero? No se sorprendan si no recuerdan el nombre de nadie, pero ¡ah! no se tratara de capos “abatidos"...
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Salud pública vs. seguridad pública: México ha invertido mucho tiempo y recursos de todo tipo en capacitar a sus elementos en técnicas de detección y combate del narcomenudeo. Pero, ¿en realidad deberíamos ir por los peces más chicos en la cadena de la distribución de la droga? No, es un gasto demasiado alto de fondos, que logra pocos resultados trascendentes: arresta a un narcomenudista, y surgirán tres dispuestos a tomar su lugar… más o menos como con los capos de más alto nivel. Además, pareciera que en lugar de reducir la demanda, nos hemos concentrado en reducir la oferta, lo cual, con drogas nuevas surgiendo casa semana, se ha vuelto bastante inefectivo. Este sexenio México debió exigir de Estados Unidos no sólo control de armas, sino aplicar programas de reducción de la demanda en su propio territorio desde la óptica de salud pública, además de implementar políticas similares en territorio nacional.
Finalmente, debemos recordar que cada país en América Latina, aunque unidos a México por su idioma, tienen una cultura, historia, y composición social propias. Ninguna fórmula exitosa se puede aplicar en toda la región sin antes pasar por un proceso cuidadoso de análisis y adaptación.










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