En una carta dirigida a Ernesto Cordero, Presidente del Senado, el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) ha solicitado que se reconsideren los permisos paternales contemplados por la actual Reforma Laboral. La modificación a la actual Ley Federal del Trabajo otorgaría cinco días de descanso con sueldo íntegro a los hombres trabajadores por el nacimiento de un hijo o por adopción.

Para GIRE, el periodo de cinco días falla en su propósito de dar equidad en los derechos de hombres y mujeres. De acuerdo con el organismo, no está argumentado este número de días, ya que no existe un estudio, investigación o antecedente que justifique la decisión. Además, aún con la reforma, México estaría rezagado en la materia, pues otro países de América Latina plantean mejores escenarios, como Ecuador (10 días), Venezuela (14 días) y Cuba (hasta 6 meses, compartidos con la madre). Ya ni digamos en qué posición quedamos respecto a la Unión Europea, donde el plazo del permiso de paternidad puede durar hasta tres años -con políticas flexibles sobre percepción salarial y reparto con la madre, claro-.

Actualmente, la Ley Federal del Trabajo concede doce semanas a la madre de descanso con goce salarial completo; seis antes del parto y seis después. Si es necesaria una prórroga, se pagaría medio sueldo por otros 60 días más. La Reforma Laboral eleva la cifra a 14 semanas de descanso, además de que concede a la mujer la decisión de determinar el acomodo de sus periodos de reposo (podrían ser, por ejemplo, cuatro antes del parto y diez al término).

Antes de la reforma, la figura de permiso de paternidad no estaba reconocida, aunque algunos empleos daban un periodo de gracia a consideración del patrón. En el caso de algunos organismos -como el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDH-DF) y el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres)- se dan 10 días hábiles a los trabajadores masculinos por el nacimiento de un vástago. En ese sentido, el Instituto Politécnico Nacional se lleva las palmas, pues concede también a los padres los tres meses que la ley concede a la madre.

A propósito de la cantidad de días que propone la reforma, GIRE señala que, en contraste con los permisos que recibe la madre, los del padre no reflejan una real división de la responsabilidad:

Este plazo [cinco días] resulta insuficiente para alcanzar su objetivo, que es lograr una repartición real igualitaria de las responsabilidades decrianza de los hijos. Este plazo tan corto además fomenta la preservación del estereotipo de que la mujer, no sólo en la sociedad en general, sino especialmente en el ámbito laboral, es la persona que debe asumir en su totalidad el cuidado de los hijos. (...) El Estado mexicano debe implementar las medidas legislativas necesarias para promover la distribución igualitaria de las responsabilidades entre mujeres y hombres derivadas de la crianza y desarrollo de sus hijos en el ámbito laboral.

GIRE toca un punto muy importante. Aunque a primera vez el permiso de paternidad se vea como una conquista, en realidad resulta una medida incompleta; y peor, que está basada en un prejuicio sobre las diferencias entre maternidad y paternidad. La realidad de México nos demuestra que los roles se han distanciado de las antiguas convenciones; y que, de hecho, la balanza se equilibra. Una muestra está en el crecimiento en el porcentaje de hombres que se dedican a labores del hogar y crianza infantil, en contraparte con las mujeres que aportan el sustento económico.

Como señala GIRE, el Estado mexicano debería velar por la igualdad en el rol de crianza. Asumir que es una responsabilidad materna por una cuestión biológica no sólo implica una visión naturalista que ya ha sido superada; también evidencia que no se consideran casos como la del padre soltero, o llegado el caso, el modelo de familia homoparental. En el escenario ideal, la Reforma Laboral debería permitir, como el caso de Cuba o la Unión Europea, la repartición de días entre cónyuges; o en caso de padres no casados, un periodo lo suficientemente holgado para permitir asumir la responsabilidad del hijo sin el riesgo de perder el trabajo. No se trata de ser condescendientes e intentar balancear con una medida casi simbólica, sino de buscar una repartición real y equitativa sin perpetuar los estereotipos.