Meses antes de morir, Steve Jobs se reunió junto con el presidente Barack Oabama y otros líderes de la industria tecnológica. En la cena, le dijo en su característico tono que si quería reactivar la economía estadounidense, el sector que representaban era clave. La solución estaba en invertir en educación de alta especialización en ingeniería y el nacimiento de nuevas empresas.
¿Qué tiene que ver esto con México? Que la afirmación no sólo es cierta para Estados Unidos, sino para cualquier país del mundo. Y hablando en especial de México, la situación está lejos de ser la ideal, pues no solo hacen falta personas preparadas sino gente que le entre a invertir en proyectos de emprendimiento.

Silicon Valley es el mejor ejemplo de que la inversión de alto riesgo en empresas recién nacidas puede crear una industria que se convierta en referente mundial. ¿Qué sería hoy del mundo sin compañías como Apple, Amazon, Facebook, Intel? Estos modelos de parques tecnológicos ha funcionado bien en Estados Unidos y en países como Israel y Brasil; y México no se ha quedado atrás, pues Guadalajara ha sido el centro de inversiones en infraestructura para el mercado tecnológico, mientras que Michoacán y estados en el norte han recibido fondos para el sector agrario e industrial, respectivamente.
Sin embargo, parece que los esfuerzos se han dado de manera caótica y sin visión de largo plazo; como esperando que la inversión en infraestructura atraiga de manera automática a los proyectos y la inversión. El problema en México, según un artículo en Harvard Business Review, viene por dos lados: la inversión de riesgo (Venture Capital) y falta de un liderazgo especializado.
En primer lugar, encontrar gente que quiera invertir en un proyecto en su etapa de desarrollo es difícil, mucho más si se requiere una inversión inicial fuerte. Muchas veces es el problema es de confianza, pues los emprendedores pasan más tiempo convenciendo a los inversionistas sobre la viabilidad del proyecto que trabajando en él.
A pesar de esto ha habido avances, sobre todo con el surgimiento de bancos cuyo principal producto son los microfinanciamientos, y esfuerzos de empresas privadas como Wayra de Telefónica y MexicanVC, ambos enfocados al sector tecnológico. Y también hay proyectos de crowdfunding o fondeo colectivo como Fondeadora, que han funcionado para pequeños proyectos, pero que difícilmente crearán una industria.
Además, la presencia del Gobierno en este tipo de fondeos no está bien organizada. A pesar de que ha impulsado la creación de fondos, el artículo señala que también invierte directamente en compañías, lo que genera cierta distorsión en el mercado de capital de riesgo. Y ni pensar en un crédito bancario, pues su acceso a él muchas veces es difícil y escaso.
Por otra parte, el sector tecnológico, el cual se encuentre en un boom de emprendimiento, deja mucho que desear en el país. Esto se debe a la todavía baja penetración de las tecnología de información en el país y los malos servicios con los que contamos.
A esto hay que agregarle la falta de liderazgo corporativo en las empresas emprendidas, muchas veces porque un proyecto de este tipo difícilmente será atractivo para alguien que ya se encuentra posicionado en una industria, debido a los riesgos que acarrea. Sin este tipo de liderazgos, que conozcan del ecosistema en que se desarrolla el proyecto, será muy difícil que alguien sin experiencia lo saque adelante, por muy motivado que esté.
¿Cómo hacer para cambiar esto? El ser humano responde muy bien a los incentivos. Esta tarea en especial le corresponde al gobierno mediante el ofrecimiento de incentivos a quienes inviertan capital o trabajo en este tipo de proyectos, mediante políticas fiscales que hagan atractivo al sector.
Imagen: DgtalNews










Creo que la solución no esta en el gobierno sino en los Startups, en Guadalajara (donde vivo) hay muchos movimientos, HG, H&F, etc. pero el conocimiento del Lean Startup es lo que revoluciona