La entrada de Carlos Slim al fútbol mexicano continúa. El gobernador de Veracruz, Javier Duarte, aseguró en el fin de semana que el magnate está interesado en adquirir al club de fútbol del puerto. De acuerdo al mandatario estatal, Slim ya presentó una propuesta formal para comprar a los Tiburones Rojos, escuadra que actualmente participa en la Liga de Ascenso del fútbol mexicano.

La incursión de Slim al negocio de las patadas ha reconfigurado el entorno mediático. A inicios de septiembre, el multimillonario dueño de Grupo Carso anunció la compra de 30% de acciones de los clubes León y Pachuca. Su llegada incomodó al duopolio, en especial a TV Azteca, quien estaba presionando al León para que vendiera sus derechos de transmisión. Tras una semana de negociaciones, el equipo de Guanajuato terminó por firmar con Fox Sports y Telemundo para señales restringidas, y con Uno TV (propiedad de Slim) y Mediotiempo (sitio con inversión de Telmex) para emisión por Internet.

TV Azteca, furiosa por el movimiento y ante la previsible pérdida de los derechos de transmisión de Pachuca, comenzó a 'castigar' al club hidalguense. En la emisiones de los partidos de local del Pachuca, ha cambiado las tomas de cámara para evitar la exposición de la publicidad estática del estadio -que anuncia productos y servicios de Grupo Carso-. Lo mismo ocurre con el León, al cual tienen borrado de sus resúmenes deportivos.

Slim ha descubierto que puede desequilibrar el negocio del duopolio mediático a través del fútbol. Desde el punto de vista empresarial, la compra del Veracruz sería un paso muy importante. Se trata de un equipo histórico de la liga (fundado en 1943), con una afición bastante extensa y un fuerte candidato al ascenso. Con la inversión del hombre más rico del mundo, ¿duda alguien que el Veracruz pueda regresar rápidamente a Primera División y convertirse en un protagonista? En el fútbol mundial sobran los casos de clubes que, a golpe de talonario, se han convertido en campeones o aspirantes serios al título.

La parte que preocupa un poco es la relación que existirá con Javier Duarte, uno de los gobernadores más criticados del país. Veracruz se ha convertido en uno de los estados más peligrosos del país, especialmente para quienes ejercen el periodismo.

Duarte ha sido señalado en muchas ocasiones por su renuencia a tomar la problemática con la seriedad que se requiere. Su mandato se ha caracterizado por violaciones reiteradas a la libertad de expresión, como el caso de la aprehensión contra usuarios de Twitter o el retiro de ejemplares de Proceso por cuestionar la ola de violencia en la entidad.

Duarte anunció ufano la intención de Slim de invertir en el equipo de fútbol, señalando que había sido una de sus promesas de campaña que el estado contara con una franquicia en la Primera División. Ojalá esta eventual compra no termine por funcionar como una pantalla que oculte su pésima gestión en temas relevantes, como seguridad pública, libertad de expresión y transparencia.