La presión social funcionó. Después del descontento provocado por el cerco a la Cámara de Diputados por la toma de posesión de Enrique Peña Nieto, se ha tomado la decisión de retirarlo. Miguel Ángel Osorio Chong, coordinador general del equipo de transición -y quien suena con más fuerza para ocupar la Secretaría de Gobernación-, anunció la desaparición de las vallas.

No sólo eso. También las estaciones del Metro y Metrobús que habían sido cerradas fueron reabiertas. Lo mismo con las calles de las colonias que circundan San Lázaro.

El cerco provocó molestias en millones de capitalinos, quienes tuvieron que tomar rutas alternas para llegar a su trabajo; e incluso, los vecinos de la zona debían mostrar su credencial de elector para que los dejasen pasar. También se suscitaron abusos, como el reportado por el activista Jesús Robles Maloof por parte de miembros del Estado Mayor Presidencial.

Así mismo, legisladores del PRD acudieron esta mañana a retirar las vallas por sus propios medios; en tanto que Jesús Murillo Karam, presidente de la Cámara de Diputados, lo calificó de "excesivo". Marcelo Ebrard, jefe de gobierno del Distrito Federal, también lo criticó.

Esta mañana, los militares decidieron relajar las medidas del cerco, en respuesta al descontento de la población. Parece que, al final, ha imperado la sensatez (y se ha calculado el costo político de mantener la acción), por lo que han dado marcha atrás con el polémico operativo de seguridad.

Por supuesto, dudo que sea lo último que escuchemos sobre protestas y manifestaciones rumbo al 1 de diciembre. Si bien las vallas ya no estarán físicamente, el mensaje no se irá tan rápidamente de la mente de la población.

Pepe Flores

26. Blogger de ALT1040. Coordinador de Vivir México. Hipertextual desde 2009. Escribo sobre cultura pop, medios, política, derechos humanos, propiedad intelectual y diversidad sexual. Fundador de Elocuencia 8080 y Sexenio. Autor de "La nueva cara de Puebla" (Endeavor & UDLAP, 2011). Editor en Polaris Group. Más artículos del autor »