Para Rodrigo Roque, director general del Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual, el Acuerdo Comercial Anti-falsificación (ACTA) se quedará "en el cajón" de la Secretaría de Economía en los tres días que restan de esta administración, por lo que la responsabilidad de seguir con el acuerdo caerá en la gestión de Enrique Peña Nieto.

A propósito, Roque duda que el siguiente gobierno prosiga con los trabajos relaciones con la firma de ACTA, por la naturaleza controversial de dicho documento. Con cierta decepción, el titular del IMPI declaró ante Milenio que "el tema digital contaminó una buena propuesta del combate a la copia ilegal de propiedad intelectual".

Pero no echemos las campanas al vuelo. Felipe Calderón tiene aún unos días para pasar ACTA al Senado, donde los legisladores decidirán si aprueban o no la firma del acuerdo. Considerando que el presidente suscribió el documento a pesar de la recomendación del Senado para no hacerlo, no sería extraño que Calderón dejara la papa caliente. Suena improbable, pero el presidente está muy activo en sus últimos días de mandato.

Lo cierto es que no existe un tiempo definido para que el gobierno federal (sea quien sea el que lo encabece) envíe el tema al Senado. Podrían pasar días, semanas o meses antes de que ACTA llegue a esa instancia. Por eso es que el IMPI no ve a la gestión de Peña Nieto insistiendo al respecto en el corto plazo.

Sin embargo, esto no implica que ACTA no haya funcionado. ¿Cómo? Para muchos, que Felipe Calderón haya suscrito el acuerdo -aún a sabiendas de que podría ser rebotado en el Senado- obedeció más a un requisito para el ingreso de México en las negociaciones de TPP. También hay que recalcar que el Ejecutivo ha hablado mucho de que TPP implica "elevar los estándares legislativos" del país en propiedad intelectual; algo que, en resumen, es un eufemismo para hablar sobre el recrudecimiento de normas para protección del copyright -algo que tanto ACTA como TPP persiguen-.

Así, ACTA podría quedarse como un tema pendiente sin fecha de resolución, pero eso no implica que no sirva para otro fin. Por un lado, constituyó un movimiento político que permitió a la administración de Calderón avanzar con el Acuerdo de Asociación Transpacífica; y por el otro, sirve como un señuelo para distraer esfuerzos legislativos del verdadero problema: México dentro de TPP. Algo me dice que Roque -en el fondo- no está tan decepcionado de que ACTA se quede en el cajón.

Pepe Flores

26. Blogger de ALT1040. Coordinador de Vivir México. Hipertextual desde 2009. Escribo sobre cultura pop, medios, política, derechos humanos, propiedad intelectual y diversidad sexual. Fundador de Elocuencia 8080 y Sexenio. Autor de "La nueva cara de Puebla" (Endeavor & UDLAP, 2011). Editor en Polaris Group. Más artículos del autor »