A lo largo de los años, el futbol ha sido un deporte en el cual la gente se distraen. El futbol mueve a las masas, las contenta, las entristece. La gente come con futbol, duerme con futbol y tiene en la mente un balón en la red. Esas son las cosas que me gustan, ese aspecto social del deporte. Parte de ello es como las empresas buscan a través del futbol posicionarse ante el público, patrocinando su marca con el equipo. Otras empresas, simplemente invierten en estadios pues ven un buen negocio. Y la parte más interesante: buscan demostrar su poder mediante el balompié.

Algo así ocurre en México. Durante un buen tiempo, Televisa gozaba transmitiendo el futbol. Gozaba con sus Águilas del América. Y gozó cuando tuvo 3 equipos en la Primera División: América, San Luis y Necaxa. TV Azteca, el otro gran actor, gozó con sus Monarcas Morelia y sus Jaguares de Chiapas. Anteriormente, gozó con sus Tiburones Rojos del Veracruz y con el Toros Neza (hoy ya no son parte de TV Azteca). A pesar de que la FIFA prohíbe que varios equipos pertenezcan a un solo dueño, en México no pasó nada, precisamente por el poder que tienen esas dos televisoras, inclusive moviendo los hilos del seleccionado nacional.

Pues bien, durante un largo tiempo, Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, no tuvo participación alguna en el futbol. La ha tenido con la escudería Telmex en el automovilismo, pero el futbol, ese donde tienen participación otras empresas mexicanas (o ya no tan mexicanas) como Grupo Modelo, FEMSA, CEMEX, Omnilife, junto con las citadas televisoras, era tierra donde Slim no había incursionado.

Lo interesante del asunto, es que mediante el futbol el resto demostraba su poder (o sus fracasos), pero eran manejados por los mismos actores. Televisa y TV Azteca movían los hilos a su antojo, intercambiando jugadores, y obteniendo dinero por el tiempo en aire vendido a los patrocinadores. Y lo que más dañaba a los clubes, pagaban los derechos de transmisión a un precio que al club no le convenía, y era sí o sí, puesto que el equipo que asciende "debe" firmar voluntariamente a fuerza con la misma empresa que transmitía los juegos del equipo descendido... hasta que llegó el León y se negó.

Es allí que el hombre más rico del mundo vio su oportunidad e invirtió en los equipos del Grupo Pachuca. Ahora compró otro club de futbol, pero ahora en la Liga de Ascenso: los Estudiantes Tecos de la UAG. Es así como de pronto, aquel que es visto con recelo, por puede ser el mandón en el futbol nacional: de tener una participación nula, se abre la posibilidad de que tenga tres equipos en Primera División a mediados de 2013, pudiendo ser ahora quien mueva los hilos en el futbol mexicano.

El futbol le ha servido a Slim para darle un mensaje a las empresas que no le han permitido entrar en el mundo de las telecomunicaciones, pues el futbol puede ser el preámbulo de lo que puede ocurrir en un futuro en dicho escenario. El mexicano más rico entró con todo en el futbol. Si pudo hacer eso, labor que sí era complicada, ahora la pregunta no será si Carlos Slim podrá entrar al espectro televisivo... sino cuándo desplazará a Televisa y a TV Azteca como la fuerza dominante en esa cuestión.