Durante esta semana, en Monterrey ocurrieron noticias totalmente opuestas entre sí. Por una parte, el municipio de Monterrey plantó hoy el árbol número mil del plan de reforestación que la alcaldesa prometió cumplir durante el desarrollo de su campaña por la alcaldía y la destrucción de 100 árboles en el Parque Fundidora para colocar el Salón de la Fama de Béisbol. Actualmente, el municipio de Monterrey está muy por debajo del número de metros cuadrados de áreas verdes por habitante. De los 15 metros cuadrados recomendados, el municipio posee solamente 4.60 metros cuadrados por habitante. Vaya, apenas alcanzaría el 50% de un nivel pobre (de 10 a 12 metros cuadrados), lo cual es insuficiente para tener una adecuada calidad de vida.

El parque fundidora en Monterey taló 100 árboles para la construcción de un recinto

Quizá mucha gente no se dé cuenta de la gran importancia que tienen los árboles en nuestra vida cotidiana. No es simplemente por brindarnos sombra (la cual sirve mucho en una ciudad como Monterrey, con temperaturas en abril que llegan a los 48°C), sino que los árboles ayudan a evitar la contaminación, especialmente una contaminación como la sufrida por la Zona Metropolitana de Monterrey. En la ciudad, a diferencia del Distrito Federal, el Ozono y los Óxidos Nitrosos no son realmente una gran figura en los índices IMECA. En Monterrey la contaminación se da por las PM10 (Partículas inferiores a 10 micras), en palabras mundanas son polvos, polvos de las regiones circundantes que llegan con los vientos y se depositan en la ciudad.

Esos polvos llegan a la región y son aprovechados por la flora, pues traen nutrientes que ayudan a las plantas a crecer. En la ciudad, al haber pocas áreas verdes, el polvo sigue revoloteando y es levantado por los vehículos que ruedan día a día por los caminos de la ciudad. Al tener días con poco viento, se acumulan los polvos en el aire y se eleva el número de las partículas, sumando además las generadas por los mismos vehículos de combustión interna. Al final, se obtienen días con una alta concentración de partículas que genera una contaminación superior a la del Distrito Federal, cuando esas partículas las cuales pueden ser removidas por los árboles, ya que demandan nutrientes y utilizan esos polvos para obtenerlos.

El municipio da un buen golpe por el medio ambiente al plantar árboles...pero ese golpe es minimizado por el Parque Fundidora que ordenó talar 100 árboles para la construcción de un nuevo recinto para el Salón de la Fama de béisbol. Árboles sanos talados por colocar un edificio de concreto en un espacio saturado de recintos como lo es el Parque Fundidora, existiendo muchos sitios en la ciudad que actualmente se encuentran subutilizados y con grandes conexiones, como el Parque Niños Héroes, el cual tiene edificios con poco uso y en el cual pueda ser colocado este Salón de la Fama (además de estar muy cerca del estadio de Beisbol).

Una de cal y otra de arena. Mientras el municipio da una buena, el Parque Fundidora da una mala. Árboles han sido talados (y seguirán siendo talados) en aras del progreso. Sin embargo, a la ciudad que me vio nacer se le olvida algo muy importante: El progreso no se da sólo por concreto y vidrio. El progreso implica también mejorar la calidad de vida de los habitantes. Calidad de vida que se ve empañada por los días contaminados que sufre la ciudad, que pueden ser disminuidos con la cantidad de áreas verdes requerida.

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