Esta mañana el INEGI dio a conocer el dato el Indicador Global de la Actividad Económica para el mes de abril (PDF), el cual registró un crecimiento anual de 4,6 por ciento.

Esto llevó a la Secretaría de Hacienda a tuitear el siguiente mensaje:

Si bien no hay una mentira en el mensaje, sí parece haber un intento de manipulación de la información o un desconocimiento de quien ordenó que se enviara dicho tuit; ambas situaciones muy graves.

El tono optimista del mensaje está muy lejos de lo que pasa realmente con la economía mexicana. Aquí algunas razones obtenidas solamente a partir de este indicador:

  1. El fuerte incremento de la actividad económica en abril del 2013 comparado con abril del 2012 (la tasa de 4,6%) se debe a un efecto de calendario. La Semana Santa este año cayó en marzo, mientras que en el 2012 fue en abril; esto otorga más días laborales a abril del 2013 y menos al de 2012, lo que explica el incremento.
  2. El INEGI proporciona datos que, precisamente, se llaman "corregidos por efectos de calendario"; si analizamos este incremento, vemos un raquítico crecimiento de 0.42%, la tasa más baja desde diciembre del 2009.
  3. Lo que nos interesa es saber cómo ha evolucionado la economía en los meses recientes, sobre todo luego de ver un triste crecimiento anual de 0.8% en el primer trimestre. Para esto tenemos una serie llamada "desestacionalizada", que nos permite hacer comparaciones mensual, la cual nos muestra una caída de 0.77% durante abril.
  4. Ya para terminar, también se nos dan datos de "tendencia" que eliminan la volatilidad y nos dicen en qué sentido ha ido el indicador en los últimos meses. En este caso, la tendencia se ha encontrado muy cerca del 0% durante casi un año.

La realidad es que por lo que hemos visto del primer trimestre y cómo ha empezado el segundo, México difícilmente crecerá el 3,1% que ha prometido la Secretaría de Hacienda; analistas privados estiman que a lo mucho podríamos llegar al 2,7 por ciento.

Y aquí quizá hay otro intento del gobierno por no pintar un panorama tan pesimista al aceptar que no nos va a ir tan bien cómo esperábamos, pero sin rebajar mucho sus estimaciones.

Aún es muy pronto para saberlo; la mayoría de los indicadores nos dan información hasta mayo, pero podemos hacer un pequeño ejercicio matemático. La tasa de crecimiento anual del PIB es el promedio de las tasas de crecimiento anual de los cuatro trimestres, esto quiere decir que si nos prometen un crecimiento de 3,1% la suma de las tasas de los cuatro trimestres debe ser 12,4%; si le restamos el 0,8% del primer trimestre tenemos que la suma de los tres restantes debe ser 11,6 por ciento. Esto quiere decir que debemos crecer 3,9% cada trimestre.

El Secretario de Hacienda dijo hace poco que ve las condiciones para que crezcamos 3,5% durante el segundo trimestre, lo que haría que necesitáramos crecer al 4,1% la segunda mitad del año. Que nos diga dónde ve esas condiciones, porque yo no las veo por ningún lado, por lo menos no ahora.

La única manera en que el crecimiento del PIB muestre tasas cercanas a las prometidas es un fuerte aumento en el gasto del gobierno que hasta el momento no ha sido más que un lastre para la economía mexicana ante su baja ejecución.

Imagen: Yahoo

Marco Antonio Gómez Lovera

Economista por la Universidad Panamericana. Trabajé en el INEGI donde obtuve experiencia en el análisis y monitoreo de los principales indicadores de la economía mexicana. Actualmente me dedico al periodismo económico. Más artículos del autor »