La entrevista de Enrique Peña Nieto con el Financial Times llego a los titulares, no solo de México sino del mundo. La razón es muy clara: por primera vez en 75 años, el Ejecutivo Federal está planteando con la reforma energética el fin del monopolio de Pemex en exploración y producción.

pemex gaso

A veces los mexicanos parecemos ser un poco incongruentes con nuestra ideología económica. Por un lado hay quienes se quejan y reclaman por la falta de competencia en algunos sectores, especialmente el de las telecomunicaciones; pero nadie dice nada del monopolio que tienen Pemex y la CFE en la industria energética.

Claro, la Constitución establece que la Nación podrá ejercer el monopolio en sectores estratégicos de la actividad económica. Sin embargo, el mantenimiento del sector petrolero en manos del Estado acarrea tres problemas: no hay inversión suficiente para ampliar la exploración y producción de crudo; la baja de la producción impactará de manera negativa las finanzas públicas; y la población no se beneficia en nada con la falta de competencia.

¿Pemex es y seguirá siendo de los mexicanos? Dudo que sea de los mexicanos, ya que el único beneficio que tiene es llenar las arcas del Estado y eso, más que un beneficio, es un riesgo. Y la única manera en que será de los mexicanos es que los beneficie directamente con inversión, con empleos, con competencia y precios competitivos.

En la entrevista Peña Nieto dijo que la reforma incluirá "los cambios constitucionales necesarios para darle certeza a los inversionistas privados", sin embargo no entró en detalles sobre el sentido que la reforma podría tomar.

De acuerdo con un editorial de la revista Nexos, la reforma incluiría dos puntos centrales:

Garantizada la posición en la renta petrolera, el nombre del juego es abrir el mercado a la competencia mediante cambios constitucionales que permitan la inversión de terceros, privada o pública, nacional o extranjera. Esto quiere decir:
1. Contratos de riesgo en modalidades extractivas que Pemex no domina: aguas profundas, lutitas (shale) y campos no convencionales.
2. Apertura a la inversión privada en todo el ciclo de producción industrial y comercialización donde Pemex pierde: refinación, gas, petroquímica, distribución.

Bajo el ritmo de extracción actual, México tiene 10 años más de explotación de sus reservas; la reforma permitiría ampliar el tiempo de dependencia con una mayor exploración y posterior extracción, así como el desarrollo de otras fuentes de energía. El Presidente agregó en la entrevista: "es obvio que Pemex no tiene la capacidad financiera para estar en cada frente de la producción energética".

La administración de Peña Nieto tienen una oportunidad dorada con la reforma energética: derrumbar uno de los grandes mitos que subsisten en la colectividad mexicana. Una reforma que termine con el monopolio estatal en el sector y permita la inversión privada nacional y extranjera sería una muy buena señal sobre un nuevo estilo de administración priista.

Habrá que esperar a septiembre para conocer su contenido, pero las declaraciones de Peña parecen apuntar en la dirección correcta. ¿Se imaginan poder ir a cargar gasolina a donde se venda más barata, donde dos gasolineras combatan en la misma cuadra? ¿O elegir la compañía que les distribuirá electricidad en su casa? Solo así nos beneficiaremos todos.

¿Y qué importa si privados se llevan una parte de la renta petrolera si a cambio obtenemos inversiones, empleos, buen servicio y precios competitivos?

Imagen: Banca & Negocios

Marco Antonio Gómez Lovera

Economista por la Universidad Panamericana. Trabajé en el INEGI donde obtuve experiencia en el análisis y monitoreo de los principales indicadores de la economía mexicana. Actualmente me dedico al periodismo económico. Más artículos del autor »