Propaganda, propaganda, propaganda. Regresaba a mi casa ayer cuando en el Metro, un pregonero anunciaba e invitaba a una protesta pacífica encabezada por el Lic. Andrés Manuel López Obrador el próximo 8 de septiembre para la defensa del petróleo. Repartía un periódico y en los pocos minutos que tuvo en el vagón nadie le hizo caso, sólo yo, y claro, tuve que "cooperar" con una moneda.

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Pagué con una moneda de $10, porque era lo único que traía. Una gacetilla de 12 páginas, editada por el Partido del Trabajo, me salió igual que una Jornada y un poco más barato que El Universal o Reforma. El titular de la publicación quincenal anuncia: "El Debate del Petróleo" y trae en la primera plana una foto de una plataforma petrolera enorme, una que me hizo decir: ¡Órale con la infraestructura que tiene Pemex en el Golfo de México!, ¿esto es lo que queremos privatizar?

Empecé a ojear el periódico, el editorial acusa al gobierno de querer robarnos los ingresos del 40% de los impuestos que provee Pemex al erario público. ¡Si se privatiza la paraestatal nos van a cobrar más impuestos!

[…] Si queremos continuar con un gobierno parasitario, que sobrevive de manera cómoda arrebatando ingresos a Pemex y enajenando el futuro del país, o queremos en realidad que México progrese, que construya su futuro con base en proyectos audaces que tengan como eje la construcción y operación de nuevas refinerías...

La curiosidad mató al gato, y como ya había pagado por él seguí leyendo. Hay una nota sobre el Trife, otra sobre violaciones a derechos humanos, aumento de salarios y propuestas de ley para condenar y criminalizar la libertad de expresión. Temas que a la izquierda mexicana le gusta ensalzar en sus discursos. También hay notas internacionales como una comparación entre las protestas en Brasil con el plantón de la CNTE.

Al llegar a las páginas centrales aparecen dos artículos. El primero sobre una consulta nacional (ciudadana) que realizará el Partido para "abonarla" -según declaró el coordinador de la Fracción Parlamentaria, Manuel Bartlett- a la discusión sobre la próxima Reforma Energética. Rescato una frase del texto: "Muchos dicen que se requiere apertura a empresas sin llegar a la privatización, pero, ¿qué galamatías es ese? Si es una actividad que pasa del dominio público al privado, si entran privados, es una privatización". Firma el Dominio Público.

En el siguiente artículo se convoca a la Movilización pacífica en el Zócalo, que no es más que un reporte sobre el discurso que dio López Obrador en la Delegación Tlalpan en el DF convocando a la marcha. Acusa al IFE por sus multas, a Peña Nieto por corrupto y porque en sus seis meses de mal gobierno no hay crecimiento en la economía, desempleo, no se apoya las actividades productivas... (creo que el señor López quiere que el presi toque una sinfonía cuando acaba de agarrar la trompeta).

Bastó con una pequeña declaración de Peña Nieto en Inglaterra para que los comentarios, debates, gritos y sollozos sobre la "privatización" de Pemex pulularan en la Opinión Pública.

Luego, López Obrador continúa con su argumento de que nadie lo pela, nadie escucha sus comentarios y nunca lo pasan en la tele, la máquina controlada por unos cuantos y que manipulan al pueblo mexicano. Los pregoneros en el Metro con publicaciones sesgadas y farsas, igual que los medios que él critica, también manipulan y también son propaganda, ¿qué no?

Pues resulta que cerré el periódico y observé la fotografía. Petrobrás, saltó a mis ojos -¿cómo?- volví a ver con más atención. Pues resulta que la imponente plataforma petrolera de la primera plana, es brasileña, y de esas no hay en la Sonda de Campeche.

¿Eso no es manipulación señor Obrador? ...¿o acaso está invitando a las empresas extranjeras a trabajar en México?

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Pero no lo olviden camaradas, el petróleo es de los mexicanos, ¡No a la privatización!

Santiago Betancourt

Leo, escribo y blogueo sobre comunicación, política y redes sociales. Soy fan de lo 2.0 y en mi otra vida fui trompetista. Más artículos del autor »