Alguien le está echando tierrita al Secretario de Educación, Emilio Chuayffet, porque ahora cada vez que publican sobre él o su secretaría, hablan mal. Ahora la noticia es que los libros de texto gratuitos con los que los niños estudiarán a partir de agosto contienen errores ortográficos y de contenido.

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Chuayffet lamenta de la situación de que los niños tengan que estudiar con libros que contienen errores, 117 para se exactos, y dijo que la culpa es de la anterior administración porque cuando llegaron ya estaban en proceso de impresión y ya no había cómo corregirlos.

“Los libros están ya. Y yo lamento decirles esto, por primera vez en varios años ya tenemos los libros de texto de primaria en los sitios donde se van a repartir, hoy se va a empezar el curso con libros de primaria impresos, pero tienen 117 faltas de ortografía, lo cual es imperdonable, pero no nos correspondió a nosotros ese error” -expresó Chuayffet.

Luis Ignacio Villagordoa, director general de Materiales e Informática Educativa, dijo que ya no hay nada que hacer, pero que ahora están encaminados a corregir los errores y a crear nuevos libros que se adapten a nuevas y modernas prácticas pedagógicas. Por lo pronto, los profesores del ciclo 2013-2014 pueden poner a sus alumnos a identificar los 117 errores para puntos extra.

No conozco el libro perfecto. He trabajado en la edición de algunos y siempre se escapa algo, ya sea un acento, un punto, una coma, o hasta un artículo determinado que se escondió de las cientos de revisiones de las que varios editores se encargan. Si tan imporante es para la prensa la noticia, todos los días en los periódicos impresos siempre encuentras uno, poder corregir en el momento es una de las ventajas del periodismo digital.

Lo que no sabemos es si los 117 están repartidos entre todas las ediciones o en un solo de los libros que se entregarán. Ahora que los entreguen nos ponemos a contarlos.

Para reparar el daño, la Academia Mexicana de la Lengua se va a encargar de revisarlos para la reedición, lo cual se me hace una exageración porque estoy seguro que hasta a ellos, se les va a ir por lo menos uno.

Fue buena la estrategia de quemar la noticia antes de que alguien se los encuentre y lo publique. Uno, dos, cinco se perdonan, pero ya 117 es para quitarle la chamba al editor o al equipo de edición que no los vio antes pero que sí los contó después. Total, los monosílabos ya no llevan tilde y en un rato se nos olvida que esto pasó.

Imagen: Zona Centro

Santiago Betancourt

Leo, escribo y blogueo sobre comunicación, política y redes sociales. Soy fan de lo 2.0 y en mi otra vida fui trompetista. Más artículos del autor »