El miércoles pasado empezó a circular por las redes el vídeo titulado Abuso de autoridad (que a la fecha y publicación de este post lleva más de 2 millones 100 mil visitas) en donde se ve a funcionarios de Tabasco humillando a Manuel Díaz Hernández, Feliciano Díaz Díaz, un niño tzotzil, que vendía dulces en la calle, por supuesto se tornó viral y miles se mostraron indignados ante tal suceso, no es para menos, el vídeo no sólo demuestra la falta de ética de los funcionarios, sino también la prepotencia que ejercen ante los más vulnerables al "hacer su trabajo".

Después de este acontecimiento las autoridades cesaron a los funcionarios que se desempeñaban como inspectores de la Zona Luz del Centro Histórico, Juan Diego López Jiménez y Carmen Torres Díaz y además la Procuraduría General de Justicia giró orden de localización y presentación por la posible comisión de los delitos de abuso de autoridad y robo con violencia moral.

Pero esto no paró ahí, pues el gobierno de Tabasco intervino (casi divinamente*) y anunció esta tarde que le otorgarán a Manuel Feliciano una beca escolar, además de apoyo médico, psicológico y jurídico.

"No se tolerarán actos discriminatorios que atenten contra los derechos no sólo de este menor, sino de todos los niños, personas o familias en condiciones de vulnerabilidad" dijo Arturo Núñez Jiménez, gobernador de Tabasco.

Niño-es-humillado-en-Tabasco
Feliciano ya no se encuentra en Tabasco, ha regresado a su comunidad natal, Paraje Romerillo en San Juan Chamula, pues tiene miedo por todo lo sucedido.

Estoy más que convencida que si no se hubiera hecho público, este hecho hubiera pasado desapercibido, ¿Cuántos casos hay a diario que nadie toma en cuenta? ¿Cuántos niños (o adultos) más son humillados a diario de esta manera? Me imagino la aflicción de salir a las calles y saber que en cualquier momento algún "funcionario" llegará a quitarles su mercancía y lo que pasará en sus casas cuando llegan con las malas noticias.

Son más de tres millones de niños los que laboran en nuestro país, con condiciones de extrema vulnerabilidad, lo peor es que todos demostramos nuestra falta de ética al no hacer ni decir nada.

*Lo de la intervención divina es sarcasmo, obviamente.

Jessica Uribe

Creadora de contenido. Coordinadora editorial de Vivir México y Nomadistas. Chocolatómana y adicta a los tenis. Más artículos del autor »