Vicente Fox Quesada, el ex presidente, nos ha dado de qué hablar en los últimos meses con sus declaraciones sobre la mariguana. Organizó en su casa en Guanajuato, el Centro Fox, un debate sobre el por qué legalizarla y ahora lo llevó al extremo en un programa de televisión que él mismo dirige.

Ayer se estrenó "La era de las definiciones", y quien le dio espacio no fue Televisa, sino TV Azteca. Después de los noticieros nocturnos, a las 11 y media de la noche, Vicente Fox toma las riendas de la pantalla y nos dice por qué debemos legalizar la mariguana.

Más allá del esquema del programa, que tiene un aire al "Tercer Grado" de Televisa, lo interesante son las cosas que se dicen entre los que "debaten". Y lo pongo entre comillas porque la conversación se da entre cinco personas que piensan lo mismo, que quieren lo mismo y que están jugando a salir en la televisión nacional.

Los invitados de ayer fueron Rubén Aguilar, el ex vocero de la presidencia; Fernando Belaunzarán, diputado del PRD; Jamen Shively, ex ejecutivo de Microsoft; y Liza Sánchez, coordinadora de Transform Drug Policy, una organización que se especializa en promover políticas públicas sobre las drogas. Dirigidos por el ex presidente nos van a comunicar a todos los mexicanos la importancia del progreso y de cómo todo el mundo (Portugal y Uruguay son sus ejemplos) está legalizando el cannabis.

Criticar al sexenio calderonista parece ser una de las principales funciones de la transmisión, y sobre todo, su "injustificada y regresiva 'guerra' contra el narcotráfico".

Pero vamos, ¿quién no querría ver a Vicente Fox en televisión para subir el rating? Ojalá en los siguientes episodios nos diga, "Cenas y te vas" y nos vuelva a hacer reír.

Me cuesta decirlo, pero preferiría ver que Doña Angélica regresara a las novelas, que al bigotón "opinando" de esta manera en todas las pantallas del país… y eso ya es mucho.

Fotografía: Caracteres.mx

Santiago Betancourt

Leo, escribo y blogueo sobre comunicación, política y redes sociales. Soy fan de lo 2.0 y en mi otra vida fui trompetista. Más artículos del autor »