El día llegó y el presidente Peña Nieto presentó el Paquete Económico para el próximo ejercicio fiscal, que contienen la tan anunciada y esperada Reforma Hacendaria. Hay muchos puntos qué discutir, pero me gustaría enfocarme al efecto que tendrá sobre una parte importante de los ciudadanos, que siempre resiente principalmente las alzas de impuestos.

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Hace unos días comenté que se manejaban cuatro posibles escenarios para la Reforma. Hoy sabemos que ante las reacciones de la opinión pública y la situación económica, esta es la propuesta que Peña Nieto y Videgaray consideraron como la más sensata.

Veamos los efectos más directos que tendrán los cambios anunciados sobre la población:

  • Si ganas más de 500.000 pesos al año, entrarás en el nuevo escalón de ISR donde se te cobrará 32% de impuesto
  • Los deslices mensuales del precio de gasolina será de 6 centavos para la magna y 8 para la premium y el diesel, en lugar de los 11 centavos actuales
  • IEPS a bebidas azucaradas de 1 peso por litro y a los chicles
  • Se elimina la exención del IVA a los servicios educativos
  • Se grava con una tasa de 10% a los ingresos obtenidos por ganancias en bolsa y dividendos
  • Homologa el IVA en la zona fronteriza a 16% desde el 11% actual
  • Se elimina el Impuesto a los Depósitos en Efectivo
  • Se incluye una propuesta de pensión universal para adultos mayores
  • Plantea un esquema de Seguridad Social universal
  • Propone la creación de un seguro de desempleo
  • Se elimina la deducción de intereses sobre hipotecas
  • Se facilita el pago de impuestos
  • Impuesto de 25% a la enajenación de bienes inmuebles, sin deducción alguna
  • Tope a las deducciones personales de 10% de los ingresos
  • Impuesto a las mascotas y su comida
  • Impuesto a espectáculos, excepto circo y teatro
  • Impuesto a la renta de viviendas

La clase media una vez más carga con los cambios

Claramente estas propuestas tendrán mayor impacto en la población de clase media que con mucho trabajo ha crecido poco a poco en los últimos 20 años. En la presentación de la reforma se justifican estos impuestos con datos de la Encuesta Nacional de Ingreso-Gasto de los Hogares; el problema es que la clase media y alta están tan pegados hacia el extremo de la distribución de la riqueza en el país que atacar a quienes más ganan es asfixiar un poco a estas familias que poco a poco han salido de estratos más bajos.

Además, bajo la situación de la educación mexicana, ¿por qué privilegiar una educación gratuita de mala calidad? Ante esta mala calidad, ¿por qué quitarle a los que ganan lo suficiente para darle una mejor educación a sus hijos? Peor aún, ¿por qué quitarle a las familias de no tan grandes recursos que hacen un esfuerzo adicional por mandar a sus hijos a escuelas privadas?

En México, el estudiar en una escuela privada (hasta cierto punto) sigue dando mayores oportunidades. Pretender gravarla sin mejorar el sistema educativo público es poner una soga al cuello a quienes aspiran a subir en la escalera social.

¿ISR de 32% a quienes ganan más de 500.000 pesos al año? Si ganas más de 41.667 pesos al mes (clase media, nuevamente), por lo menos alrededor de 13.000 pesos irán a las arcas del gobierno.

Si percibes ingresos por tener un fondo de inversión, se te quitará el 10% de las ganancias. Lo que se debió proponer es este gravamen pero a los capitales que entran de manera especulativa, no a todas las ganancias de bolsa, incluidas las de quienes buscan generar ganancias en el largo plazo, generalmente para su retiro.

Nuevamente parece ser que los que pagarán más y seguirán sosteniendo la recaudación del país es la clase media y los contribuyentes cautivos. Por lo menos desde el punto de vista fiscal no hay grandes incentivos para la formalidad, que es uno de los puntos neurálgicos que requería la Reforma.

El apoyo a los de menos recursos

El ataque a la informalidad podría venir por el lado del seguro de desempleo, para el cual se necesitar cumplir ciertos requisitos, muchos ligados a estar empleado en el sector formal.

En cuanto a la pensión y el sistema de seguridad social, el avance es grande, ya que supone la entrega de alrededor de 1.000 pesos mensuales a quienes a partir del próximo año cumplan 65 años, por el simple hecho de ser mexicanos. Esto ayudaría un poco en el combate a la pobreza.

Balance inicial

Con una lectura muy por encima de la propuesta es difícil dar una conclusión muy atinada, habrá que esperar análisis más profundos, una vez leídos todos los documentos. Sin embargo, es posible hacer algunos señalamientos iniciales.

¿Qué se hizo bien? La elminiación del régimen de consolidación fiscal, del IVA diferenciado en zonas fronterizas, el desliz al precio de la gasolina, la simplificación del pago de impuestos, gravamen a productos con alto contenido calórico (aunque hasta cierto punto), y el seguro de desempleo y pensión universal.

¿Vamos a recaudar más como se quería? Sí, aunque muy poco. Además de que se hace a costa de los mismos que siempre sufren la subida de impuestos. ¿Entonces qué chiste tuvo la Reforma? No lo sé, "a bote pronto" es una propuesta un tanto ambigua y con claroscuros, aunque su planteamiento es hasta cierto punto congruente con el entorno de desaceleración que vivimos.

Además, no se ve un gran cambio en la estructura del gasto, que es otro de los graves problemas que se debe atacar si queremos que los recursos se gasten de la manera adecuada.

La conclusión es que la Reforma se queda lejos de lo que pudo haber sido, con cambios más enfocados a la recaudación que a la estructuro del sistema tributario en general. Habrá que esperar una nueva reforma en los próximos años, quizá cuando el clima político y social esté más calmado.

Esperemos que hay suficiente voluntad en el Congreso para detener algunos de los cambios propuestos que, aunque buscan recaudar más, son un peligro para un sector de la población que es el principal motor de crecimiento interno.

Imagen: Facebook de EPN

Marco Antonio Gómez Lovera

Economista por la Universidad Panamericana. Trabajé en el INEGI donde obtuve experiencia en el análisis y monitoreo de los principales indicadores de la economía mexicana. Actualmente me dedico al periodismo económico. Más artículos del autor »