El asambleísta del DF Orlando Anaya González presentó una propuesta para dar un apoyo económico a los jóvenes con VIH Sida y mujeres adolescentes embarazadas y que estudian en planteles de educación media superior.

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El legislador justificó la propuesta al decir:

La presente propuesta de Ley, establece posibilitar un beneficio y estímulo económico a las y los jóvenes de 14 a 29 años residentes en el Distrito Federal, que se encuentren embarazadas y hasta un año después del parto y a jóvenes que viven con VIH, con el fin último de evitar que suspendan o abandonen sus estudios de nivel medio superior y superior por las complejidades económicas, sociales, y de salud que implican su estado, además de propiciar la supervisión e intervención médica adecuada y especializada sobre sus condiciones de salud y embarazo.

De acuerdo a Anaya, con datos que atribuyó a la Organización Mundial de la Salud, cada año hay en México 1.300 contagios de VIH entre personas de 14 y 29 años de edad, lo que representa el 21% de las infecciones del país.

En cuanto a las mujeres adolescentes embarazadas, la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica mostró que seis de cada 10 adolescentes sexualmente activas no utiliza ningún tipo de anticonceptivos. Mientras que el 79% de la cifra de "ninis" que se maneja en el país corresponde a mujeres, muchas de las cuales se dedican al hogar.

Según la propuesta el alcance de ayuda es de 10.000 jóvenes y requeriría una inversión de 153 millones de pesos, por lo que a cada joven se le darían 15.300 pesos.

La propuesta no es mala pero es incompleta y sin acciones complementarias podría ser contraproducente. Una propuesta integral debería promover una buena educación sexual que busque reducir los contagios de VIH y los embarazos no deseados, más allá de ser una simple dádiva e incentivo a pensar "para qué me protejo si hasta me podrían dar dinero".

Para los casos existentes es bueno el apoyo, pero una buena política pública no debe enfocarse a sólo dar dinero, sino que debe buscar la reintegración de los jóvenes a actividades educativas y productivas.

Imagen: La otra plana

Marco Antonio Gómez Lovera

Economista por la Universidad Panamericana. Trabajé en el INEGI donde obtuve experiencia en el análisis y monitoreo de los principales indicadores de la economía mexicana. Actualmente me dedico al periodismo económico. Más artículos del autor »