Los desastres naturales que ocurrieron hace casi un mes y que dejaron a varias poblaciones del país destrozadas; entre tantos problemas que ahora tienen que enfrentar está el evitar que se propague el cólera, del que ya hay varios casos confirmados. El pasado 11 de octubre la Secretaría de Salud confirmaba en un comunicado que de las muestras tomadas a pacientes con cuadros diarreicos en el estado de Hidalgo, se confirmaban 145 casos de cólera, ocasionada por la contaminación del agua de río que se usa para actividades cotidianas.

El día de hoy en una conferencia de prensa el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, informaba ya de 159 casos confirmados en Hidalgo, 9 en el estado de México, 2 en Veracruz y el Distrito Federal y 1 en San Luis Potosí. En este mismo evento el titular de Conagua, David Korenfeld, confirmó que el agua del río Chinguiñoso (Hidalgo) dio positivo en pruebas de cólera.

Por todo esto me parece importante que sepamos qué es el cólera, cómo se adquiere y sobre todo de qué forma evitarlo, no sólo para las poblaciones que sufrieron con las inundaciones (que son bastantes en el país) sino para que el general de la población tenga los cuidados.

El cólera, según enciclopedias de salud e información de la OMS, es una infección del intestino delgado causada por la bacteria Vibrio cholerae que provoca diarrea. Esta infección se adquiere por consumir agua o alimentos contaminados por heces fecales que transportan esta bacteria. Es poco probable el contagio de cólera de una persona a otra. Se presenta en niños y adultos.

Los síntomas incluyen diarrea líquida y abundante, vómito, dolor abdominal, calambres en las piernas y deshidratación; pueden desarrollarse, y de forma grave, en cuestión de horas. Sin embargo aproximadamente el 75% de las personas infectadas con V. cholerae no presenta ningún síntoma. De los que sí presentan síntomas el 80% son leves a moderados y el 20% restante padece diarrea acuosa aguda con deshidratación grave que si no se trata a tiempo y adecuadamente puede ocasionar la muerte por deshidratación. La OMS dice que hasta el 80% de los casos puede tratarse satisfactoriamente con sales de rehidratación oral.

Para evitarlo la Secretaría de salud recomienda lo siguiente:

* Lavarse las manos con agua y jabón, o utilizar desinfectante como el alcohol en gel antes de comer y después de ir al baño, y antes de preparar alimentos.
* Usar agua hervida, desinfectada con cloro o plata coloidal o embotellada para beber y preparar alimentos.
* Lavar con agua y jabón o desinfectar con tres gotas de cloro por litro de agua, todas las frutas y verduras.
* Consumir alimentos bien cocidos o fritos.
* Evitar consumir alimentos crudos en la calle, especialmente pescados y mariscos.
* Agregar al depósito de agua (tinacos) un cuarto de taza de cloro para desinfectar el agua.
* Si se almacena el agua en cubetas u otros recipientes, agregar una cucharadita de cloro por cada 20 litros de agua.
* Es importante el acudir al médico ante cualquier caso de diarrea, náusea y vómito.
* No automedicarse.

Otras recomendaciones que proporciona la OMS son:

  • Evite el hielo, a menos que tenga la seguridad de que se haya hecho con agua potable.
  • Hierva la leche no pasteurizada antes de beberla.
  • Los helados de procedencia incierta están con frecuencia contaminados y pueden ser causa de enfermedad. Si duda, evítelos.
  • No se recomienda el uso de medicamentos antidiarreicos
  • Recordar siempre esta sencilla regla: hervirlo, cocinarlo, pelarlo... o descartarlo.

También dice que hay dos vacunas orales que dan protección por cerca de 3 años, pero como no es una protección al 100% se debe mantener los cuidados de higiene básicos. Y no recomienda la vacuna anticolérica inyectable debido a su poca eficacia protectora y a que se acompaña a menudo de reacciones adversas graves. Dependiendo de la evaluación médica, en algunos casos se tratará con antibióticos apropiados, pero aclara que no se recomienda la administración masiva de antibióticos porque no surte efecto sobre la propagación del cólera y contribuye a producir resistencia bacteriana.

En conclusión lo mejor para prevenir es tener los cuidados de higiene mencionados, el saneamiento de las fuentes de agua y, si se adquiere la enfermedad, hidratarse con sales de rehidratación oral y claro está, acudir al médico.

Ileana Fernández

Publicista de profesión; curiosa, observadora y analista por costumbre. Más artículos del autor »