¿Podrá existir un humor totalmente blanco, sin malicia alguna?, sobre todo en un país como México en donde, como bien menciona Damián Ortega en el prólogo de Bajar la guardia, «la broma que no termina en una mentada no es broma». En su más reciente libro, el cartonista Álvaro Fernández Ros, mejor conocido como Ros, trata esta cuestión a través de 180 viñetas que reflejan cómo el humor no se reduce a un aspecto político y de nota roja, sino que también hay cabida para un tipo de humor ligero y minimalista, que tiene el mismo poder de crear un chispazo y en donde es más fácil que cada uno de nosotros pueda reconocerse. En entrevista, Ros nos platicó sobre sus ideas, sus influencias y sobre el tipo de humor manejado en su nueva publicación, Bajar la guardia.

Bajar la guardia_Ros

Jocelyn: ¿Quién es Ros y quién es Álvaro Fernández Ros?

Ros: Yo soy diseñador gráfico como Álvaro, siempre me he dedicado a los libros y ahora dirijo la Dirección de Diseño de la Dirección General de publicaciones de Conaculta. Siempre me he dedicado a los libros y a las revistas, sin embargo, hace como unos siete años empecé a dedicarme a publicar cartones en algunos lugares como El New Yorker, El Universal, Animal Político y el Huffington Post.

J: Tuve la oportunidad de leer este libro y creo que el concepto que manejas es el de un humor muy blanco. ¿Por qué decidiste trabajar con humor blanco?

R: Bueno, a mí siempre me gustó este tipo de cartón. Yo creo que la influencia más grande que tuve fue de los cartonistas Abel Quezada y Saul Steinberg, que también fueron cartonistas de la revista New Yorker, que es la típica revista muy característica de este tipo de cartón. Por otro lado, yo no soy ni periodista ni me siento como capacitado para hablar de política, o sea, abordar el humor político. Me gusta estar enterado de la política, pero no, no estoy tan clavado como para dedicarme a eso. Entonces a mí se me da de manera más natural este tipo de humor, y además me parece que hay mucho más donde explorar.

J: ¿Crees que el humor es universal?

R: Sí, totalmente en este caso, porque yo trato con personajes que no son de la vida pública, son personajes que nosotros reconocemos a diario. Todos los personajes que yo retrato podrían ser cualquier persona, entonces es un humor que incluso publico en otros países: en el Huffington Post, que se publica en España, y también los traduzco al inglés y se publican en el Huffington Post de Estados Unidos. Yo creo que cualquiera se puede identificar o puede leer este tipo de humor, para mí, en ese sentido, sí es universal, totalmente.

Ros viñeta

J: En el prólogo se menciona la idea de que el humor blanco tiende a ser más permanente que el humor político, que tiende a ser más efímero. En este sentido, ¿qué tanto necesita uno tener un contexto para poder entender estos cartones, sobre todo a diferencia del humor político, donde se necesita tener un background para entender de lo que estás hablando.

R: Yo creo que no es necesario porque las tiras se ven reflejadas en situaciones comunes que nos ocurren en la vida diaria y con las que uno se puede sentir identificado. Yo creo que en las situaciones de diario, las experiencias, las relaciones de las distintas personas con las que convives, en tu trabajo, en tu familia, etc., puedes encontrar lazos con este tipo de humor.Por eso yo creo que no necesitas tener un background, sin embargo, lo que creo que sí se necesita es un guiño. No son chistes fáciles, a veces sí hay que buscarle.

J: Entrevistando a Jis y Trino hace unos meses, hablábamos de que una de las mayores influencias de un monero es la cotidianidad. ¿Qué es lo que encuentra Ros en lo cotidiano para agarrarse de ahí a la hora de hacer el humor?

*R:** Buena pregunta, no sé, yo insisto en que mis cartones son sobre la vida cotidiana y entiendo lo que dicen Jis y Trino. Yo creo que la fuerza se encuentra en el momento en el que nos vemos retratados, porque si tú fuerzas una situación cotidiana y la vuelves cómica, te ríes y te hace gracia, porque de alguna forma te ríes de ti mismo, entonces ahí está el gancho; es cuando más nos puede sorprender un cartón, cuando nos sentimos identificados, esto de alguna manera pasa, y es lo que te puede dar más risa.

Ros viñeta 2

J: ¿Cuál es el poder de la imagen y del texto en un cartón? ¿En qué momento decides poner o no un subtítulo?

R: Cuando un cartón no tiene texto es que no tiene que llevar texto. A veces hago un cartón y cuando lo voy haciendo me doy cuenta «esto es un cartón sin texto». El cartón que tiene texto lo va a necesitar, y eso lo estoy pensando al mismo tiempo que lo estoy dibujando. Yo lo primero que hago es el dibujo, tengo el texto en la mente, pero es lo último que pongo porque también ensayo y lo dejo, digamos, para el final, pero desde luego nace al mismo tiempo que el dibujo.

J: ¿Cómo nacen las ideas para Ros? ¿Espontáneamente o agarras y te sientas a dibujar?

R: Desgraciadamente no suceden espontáneamente. Al principio, cuando hacía cartones me extrañaba que me surgieran ideas espontáneamente, porque me costaba trabajo hacerlas, hasta que leí una entrevista con Quino en la que el decía que nunca, jamás, se le había ocurrido una idea espontáneamente en toda su vida, que a él siempre se le ocurrían en el último momento, antes de entregar su cartón al Clarín o el medio en el que trabajaba. A mí lo que me funciona es que me pongo a trabajar con una página en balnco y me pongo a divagar. A veces pienso en situaciones que me gustaría retratar; alguna discusión entre una pareja, por ejemplo, y parto de ahí y empiezo a dibujar.

Jocelyn Gómez

Amo el café, el cine, lo japonés, la ciudad, los pulques y los boleros de María Grever. Más artículos del autor »