Al inaugurar el foro "Violencia de género, juventud y escuelas en México: Situación actual y propuestas para su prevención" este 1 de octubre en San Lázaro, se revelaron cifras alarmantes sobre la situación de los niños en México, pues cada vez son más quienes son reclutados por bandas del crimen organizado ya sea por rapto, engaño o coerción para realizar hasta 22 tipos de delitos que van desde tráfico de droga, secuestro y trata de personas, hasta extorsiones, contrabando y piratería, conviertiéndose así en lo que ahora conocemos como "niños sicarios".

La diputada Verónica Juárez, del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Presidenta de la Comisión de Derechos de la Niñez de la Cámara de Diputados resaltó que entre 30 mil y 50 mil niños de entre 9 y 17 años, están involucrados de esta forma con el crimen organizado.

"En la actualidad están esclavizados, son esclavos de la delincuencia organizada, a través de la vía del rapto, del engaño y la coerción, que se acompaña de violencia física y emocional, con lo cual los obligan a que participen en este tipo de actos delincuenciales".

Señaló que a los 12 años, se les utiliza para cuidar casas de seguridad y vigilar a las víctimas de secuestros y levantones, a partir de los 16, los niños, que la mayoría de las veces son raptados y entrenados para usar armas, son utilizados para actividades más violentas, como secuestros y asesinatos.

En su ponencia, Lucía Pérez Camarena reveló que las detenciones de menores de edad por delitos de este tipo creció un 100 por ciento, de 806 mil 604 en todo el país.

Definitivamente este fenómeno no es algo nuevo, pero no había sido documentado antes, si no hasta el 2010 cuando conocimos sobre el caso de "El Ponchis", integrante del Cártel del Pacífico Sur y quien a sus 12 años ya había matado a once personas y mutilado a otras más.

Mientras que en el 2011, la ONU expresaba su preocupación sobre el creciente número de niños y adolescentes que participan en ejércitos no regulares (grupos del crimen organizado), el gobierno mexicano presentaba un informe en donde afirmaba que estaba cumpliendo de manera fiel con el Protocolo Facultativo a la Convención de Derechos del Niño, algo en lo que la ONU consideró absolutamente contradictorio, pues en el protocolo se establece que los niños no deben participar en ningún conflicto armado, en grupos paramilitares o ejércitos no regulares.

Pero el problema que ahora concierne más a los legisladores, es que el crimen organizado amenaza a cerca de 10 millones de jóvenes mexicanos que no estudian, no trabajan y tampoco tienen ninguna oportunidad de salir adelante, por lo que es importante ahora, no sólo atender el problema si no prevenirlo, creando una Ley Nacional de Juventud además de diseñar políticas de Estado para realizar este objetivo.

Por lo pronto, la buena noticia es que ayer mismo fue aprobada por los diputados una reforma a la Ley para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, con la que se agrega el garantizar la protección de los menores afectados por acciones de reclutamiento de la delincuencia organizada, incrementando los supuestos en los cuales el Estado ejerce esta facultad y además amplía el ámbito de actuación de las instituciones públicas para que puedan salvaguardar la integridad de los menores víctimas de estas circunstancias.

Sin embargo es importante que los legisladores se den cuenta de que hay que atacar el problema de fondo, combatiendo la pobreza, que es la que lleva a los menores a verse "tentados" a involucrarse con las bandas del crimen organizado, edificando y mejorando la educación en el país y generando oportunidades para su futuro, no hay de otra.

Jessica Uribe

Creadora de contenido. Coordinadora editorial de Vivir México y Nomadistas. Chocolatómana y adicta a los tenis. Más artículos del autor »