El Congreso de la Unión aprobó cambios a leyes del IVA, ISR e IEPS, que contienen los nuevos impuestos para el 2014.

Foto: FME Contadores
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31 de octubre de 2013, 19:52
Temas: Economía

Como lo manda la ley, el Congreso de la Unión aprobó hoy las modificaciones a leyes del ISR, IVA e IEPS para el próximo año. Asimismo, se espera que en minutos aprueben la Ley de Ingresos para el ejercicio fiscal 2014. Esto significa que ya tenemos aprobados los nuevos impuestos que pagaremos a partir del próximo 1 de enero.

A continuación enlistaré los cambios más importantes y en algún casos haré algunas observaciones con mi muy personal opinión:

  • Impuesto de un peso por litro a las bebidas saborizadas, concentrados, polvos, jarabes, esencias o extractos con azúcares añadidas - Una medida que se dice es para combatir la obesidad, pero que es realmente recaudatoria. Si de verdad se buscara combatirla, se hubieran agregado más productos y los recursos se hubieran etiquetado para su gasto en campañas de prevención y atención.
  • Un impuesto de 8% sobre la venta de alimentos de alta densidad calórica o "chatarra".
  • Se grava con un IVA de 16% al alimento para mascotas, así como la venta de venta de perros, gatos y pequeñas especies utilizadas como mascotas en el hogar - Por una parte el cobro de IVA puede desincentivar la compra de mascotas y fomentar la adopción, que sería algo bueno.
  • Las personas que ganen hasta 750,000 pesos anuales pagarán una tasa de 30%; de más de 750,000 a un millón será de 32%; de un millón a tres millones, 34%, y más de tres millones, 35% - Me parece bueno el cambio que se hizo en el Senado y, aunque le sigue pegando a la clase media, se redujo un poco el impacto. Insisto en que un reajuste a la baja de los escalones por debajo de los 500,000 pesos anuales hubiera sido benéfico.
  • Tasa de 10% sobre la ganancia que obtengan las personas físicas en acciones y dividendos en acciones a través de la Bolsa Mexicana de Valores - A mi parecer este impuesto debería aplicar a las operaciones que se hacen "en corto", es decir, con fines especulativos. Fondos de inversión y afores que buscan rendimientos a largo plazo debieron de haberse excluido.
  • Desaparecen el Impuesto Empresarial a Tasa Única y el Impuesto a los Depósitos en Efectivo - Buena decisión. El IETU complicaba el cálculo de impuestos a las empresas y el IDE era demasiado complejo desde el punto de vista administrativo; hay más maneras de combatir la informalidad.
  • Se eleva de 11% a 16% la tasa del Impuesto al Valor Agregado para las zonas fronterizas - Será sin duda un golpe a la población en esta zona y se verá reflejado el próximo año al reportarse la inflación de enero.
  • El transporte foráneo de pasajeros (los autobuses de las terminales) tendrá IVA.

No cabe duda que la reforma es recaudatoria, por más que se intente pintar de que tiene componentes sociales. El fin de los cambios propuestos es que el gobierno aumente sus recursos en el largo plazo, pero ¿a qué costo?

Hay elementos que podrían fomentar la informalidad como la desaparición del Régimen de Pequeños Contribuyentes y limitar las deducciones de prestaciones laborales. Además podría traer desequilibrios fiscales con el incremento del déficit si no se atienden problemas como los pasivos laborales de las paraestatales.

El golpe a la clase medio podría ser un factor que cause una baja en la actividad económica en los primeros meses del próximo año al quitar recursos para consumo a las familias y trasladarlo a gasto del gobierno que puede no ser productivo.

Desafortunadamente esta no es la reforma que necesita México. Ahora los ojos se irán a la discusión del Presupuesto y debemos esperar que los diputados aprueben algo sensato, que distribuyan los recursos en programas que ayuden a reducir la desigualdad y tengan un impacto positivo en la generación de empleos.

El reto es grande y, desafortunadamente, no veo señales de que esta reforma en particular vaya a ser el gran beneficio con la que se anunció.

Marco Antonio Gómez Lovera

Economista por la Universidad Panamericana. Trabajé en el INEGI donde obtuve experiencia en el análisis y monitoreo de los principales indicadores de la economía mexicana. Actualmente me dedico al periodismo económico. Más artículos del autor »