El gobierno dice que la Reforma no es un fracaso, y en el Congreso el PAN deja el camino libre a la aprobación del paquete fiscal por el PRD y PRI.

Los senadores Barbosa del PRD y Gamboa del PRI. Foto: Reforma
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30 de octubre de 2013, 19:43
Temas: Gobierno

El subsecretario de Hacienda Fernando Aportela dijo esta tarde que las modificaciones hechas a la Reforma Hacendaria no representan un fracaso porque cuentan "con elementos de progresividad, equidad y tener un sistema fiscal más simple, por lo que se están cumpliendo los objetivos".

Sin embargo, por más que los funcionarios digan que esta es la reforma más importante, la realidad es que se ha diluido tanto que no podemos llamarla reforma. Es una miscelánea, un simple paquete fiscal.

La principal oposición ha venido del PAN, quienes han rechazado la reforma en su totalidad. Incluso el grupo parlamentario panista en el Senado se retiró de la discusión en el pleno, aunque esto no servirá de mucho porque el PRI y el PRD tienen los votos suficientes para aprobarla.

La actitud del PAN fue estúpida e infantil, pues en lugar de negociar con el PRD cambios a la reforma, dejaron la vía libre para que el PRD pidiera solo los cambios y el PRI negociara sólo con ellos. El PAN, que se ha escudado tras la idea de que son los defensores de la economía familiar, se excluyó de la discusión y dejó que los cambios pasaran sin dar la batalla.

El secretario de Hacienda Luis Videgaray se reunió esta tarde con senadores del PRI y PRD para negociar estos cambios, entre los que se encuentra:

  • Reducir las limitaciones a la deducibilidad de prestaciones de trabajadores a fin de que no pierdan beneficios
  • Aumentar del 5 al 8% el impuesto a comida chatarra
  • Un nuevo régimen de transición para los pequeños contribuyentes (Repecos)
  • El rescate de la Cooperativa Pascual
  • Redistribución de los recursos obtenidos por pago de derechos de las mineras
  • Que el seguro de desempleo se financie con una partida en el presupuesto y no con recursos del Infonavit

El último punto me llama mucho la atención. Si bien era poco lógico que se redujeran las aportaciones de los trabajadores al Infonavit, mermando su capacidad de obtener un crédito, tampoco es prudente que sea el gobierno quien financie el seguro.

Sobre esto me quedo con dos ideas. Debería ser responsabilidad del trabajador ahorrar para cualquier eventualidad futura, como lo es el quedarse sin empleo. Y, ¿de dónde saldrán los recursos? ¿De más déficit?

Todo mal con esta "reforma".

Marco Antonio Gómez Lovera

Economista por la Universidad Panamericana. Trabajé en el INEGI donde obtuve experiencia en el análisis y monitoreo de los principales indicadores de la economía mexicana. Actualmente me dedico al periodismo económico. Más artículos del autor »