La afición nacional estará avergonzada después del partido de fútbol de ayer, pero como en los últimos meses ha sucedido, a la par de las malas noticias de ese deporte surgen buenas sobre otros seleccionados nacionales y deportes a los que deberíamos poner la mirada. La Selección Indígena de México, conformada por niños de la comunidad Triqui de Oaxaca, ganó el 4° Festival Internacional de Minibasquetol, realizado en Córdoba, Argentina.

Ya anteriormente los habíamos visto competir en un torneo Internacional de Florida, y en el cual no se sintieron a gusto jugando hasta que les permitieron jugar los partidos descalzos, como aconstumbran. En aquella ocasión no salieron victoriosos, pero como dice su entrenador el simple hecho de asistir, vivir la experiencia, y ver el nivel al que deben aspirar fue un aprendizaje. Motivo de orgullo ser una niña que sale, como dijo uno de los padres.

El 4° Festival Internacional de Minibasquetol, de acuerdo con la Federación de Básquetbol de la Provincia de Córdoba (FPCB, Argentina), reunió a 900 niños y en éste el equipo de basquetbol mexicano, invitado a participar por la Federación Internacional de Baloncesto FIBA, no sólo resultó ganador sino que arrasó en los partidos que le tocó jugar: 86-3 ante Celestes Argentina, 22-6 frente a Universidad de Córdoba, 72-16 contra Central Argentina, 82-18 con Hindú Argentina, 44-12 ante Monteéis y 40-16 contra Regatas de Mendoza. Y se ganaron la ovación del público argentino.

Los niños demuestran que no hay excusa cuando se tiene pasión por algo, ni límites materiales, como la falta de un par de tenis. Y claro, hay que reconocer el trabajo que hace el entrenador y líder del proyecto, Sergio Zúñiga, que mediante el deporte ayuda a los niños de las comunidades de Oaxaca a salir adelante.

En una interesante entrevista que le hace la FPCB comenta que su proyecto, que logró iniciar en 2009, pretende que los niños mediante el deporte, puedan ir a la escuela salir de las montañas y conocer otros mundos. Los niños si no tienen un promedio de 8.5 no entrenan ni juegan, con lo que se motivan para regresar a la escuela. Parte de su formación también es psicológica, les enseñan a sentirse orgullosos de ellos mismos, aptitudes de liderazgo y sus derechos como niños.

-Al jugar descalzos imagino un choque cultural, sobre todo al visitar otros países. ¿Cómo manejan ese choque con los niños?

-Lo primero que hicimos fue que los chicos aceptaran su situación económica y social, en el sentido de aceptar que con lo que tienes, tienes que trabajar. No pidas más, sino aprende a trabajar con lo que tienes. Nuestra cultura es un orgullo, no una vergüenza. Cuando comprenden esta parte, crecen sin complejos y lejos de sentirse alejados o marginados se sienten dentro de un nivel competitivo. El básquetbol es tan noble que nos permitió abrir esta puerta y jamás hemos recibido un desplante, una mala cara o alguna humillación. Al contrario, siempre ha sido un sinónimo de admiración, de respeto hacia nuestra cultura.
FBPC

Un proyecto que no sólo suena bien sino que está demostrando que en un tiempo relativamente corto ha dado resultados, lo cual debería ser replicado en comunidades de otros estados, seguramente hay muchos niños más a los que la NBA le interese seleccionar.

Ileana Fernández

Publicista de profesión; curiosa, observadora y analista por costumbre. Más artículos del autor »