Con un pacto en crisis, un Michoacán en llamas, y un 4.9 en calificación para su administración, llega Enrique Peña Nieto a un año de gobierno.

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2 de Diciembre de 2013, 16:23

Un político no se puede nombrar como tal si no tiene detractores. Enrique Peña Nieto llega a su primer año de gobierno con varios de ellos cargados en la espalda, intentando dar una imagen de que se tiene al país bajo control, los opositores utilizan cualquier factor de riesgo para volverlo en contra del mandatario federal.

Con más de canas que aquel 1 de diciembre de 2012, Peña cumple este primer periodo al frente de un país particularmente complejo, en uno de los periodos con mayores problemas de inseguridad agravados por la controvertida estrategia panista, si es que la hubo, durante sus 12 años de gobierno; y lo hace con un pacto roto gracias a la salida, estratégica, de la izquierda, con un Michoacán en llamas, problemas de desobediencia civil en varias zonas del país, y con nuestra economía inmóvil, donde lo único que se resiente en los bolsillos de los 'de a pie' es el incremento a los impuestos.

Con la firma del Pacto por México, hace un año sorprendió al interior del país y provocó confianza al exterior, inaugurando su sexenio en una serie de 95 compromisos, palabra favorita del presidente, en común acuerdo con el PAN y el PRD, mismos que también tendrían su rebanada de poder y la posibilidad de lograr interlocución de Madero y Zambrano con el Gobierno Federal, misma estrategia que les permitiría afianzar su puesto dentro de sus respectivos partidos. Este mismo pacto es el que ahora ha sumido en una crisis política a su administración, provocada por la reforma energética, prioridad para todos y punto de quiebre en las negociaciones.

No fue barato el precio que tuvo que pagar Peña a cambio de los votos de ambos partidos en las cámaras; reforma política y mayor presupuesto para el Distrito Federal de Miguel Ángel Mancera y para Tabasco de Arturo Nuñez, y volver intocables e, incluso, protegidos, a aquellos personajes clave en la administración anterior como Maricela Morales, Cónsul en Milán, y Eduardo Medina Mora, embajador en Estados Unidos.

El ejercicio de gobierno desgasta. La determinación mostrada al arranque de este gobierno se ha convertido en titubeos y falta de precisión en varias acciones. La percepción al interior también ha cambiado. Según la empresa Demotecnia, de Rodrigo Galván de las Heras, la 'calificación' que los mexicanos le dimos al cumplir sus 100 días de gobierno fue de 6.3, misma que se ha situado en un reprobatorio 4.9 a un año de su toma de gobierno.

Es un hecho que Peña Nieto no busca gobernar en base a popularidad. Quiere dejar su rastro en la historia cambiando el país con las reformas presentadas, mismas que se convertirán en el combustible que le permitirán maniobrar en los restantes 5 años de gobierno.

Fuera del país, a un año de distancia, se le sigue dando el beneficio de la duda a pesar de que la cautela ha incrementado. Los gobiernos de otros países han terminado la luna de miel con Peña, y los inversores esperan los frutos de las reformas anunciadas.

Si bien la evaluación está basada en percepción, hay un trabajo importante el que tienen que hacer el la administración de Peña Nieto para 'mover a México'. Salvo sus detractores, cada vez más aguerridos, la población en general no quiere que le vaya mal al presidente porque eso pega en su forma de vida, en sus bolsillos, en su día a día.

Habrá que ver si aquel Peña Nieto, aquel artífice de consensos que pudo sentar en una sola mesa a sus opositores para acordar reformas de gran alcance, es el mismo que logrará cumplir sus compromisos al ritmo necesario para dejar atrás este primer año lleno de ensayos a prueba y error. Por el bien del país.

JJuan Rivera

Escúchame martes y jueves 2 pm en @egeekmx por muymalos.com [apps | tecno | redes sociales]. Editor en @VivirMexico. Locutor en @MuyMalos Radio y @ElEconomista. Más artículos del autor »