Pese a que los organizadores del Manifest 2007, señalaron que querían llegar al público de internet, a Vivir México no más no nos pelaron, pero no por ellos sino por su agencia de relaciones públicas Difusión en Medios, que hizo caso omiso de nosotros, pese a enviar la información que nos solicitaron.
Pero como nuestro compromiso es con ustedes, pese a ello acudimos a cubrir este evento en su sexta edición, la cual ha causado comentarios polarizados, sin embargo les daremos nuestro punto de vista en comparación con otros festivales de Rock que hemos asistido.
Para quienes llegamos a las 2 de la tarde el acceso a la Alameda Poniente fue fácil, ya que encontramos estacionamiento sin problemas y la entrada al lugar fue rápido, sin embargo adentro empezaron los problemas de organización, ya que había que comprar boletitos para cambiarlos por bebidas y alimentos, al más puro estilo de una Kermés.
La primera banda en subir al escenario fue The Seamus, quienes pasaron sin pena ni gloria, para seguirle Los Concorde, proyecto liderado por Leonardo, de Fobia y Poncho Toledo exbajista de la Lupita. Así pasaron las horas con las presentaciones de Titán, Jumbo y The Whitest Boy Alive que recibieron una respuesta aceptable de la audiencia.
Sin embargo los que se llevaron la noche fueron los Teddy Bears y The Horrors que con su aspecto de ositos tenebrosos y Cures reinventados respectivamente, nos hicieron mover el esqueleto para mitigar el frío que se empezaban a sentir por la tarde.
Y para pasaditas las 8 de la noche la temperatura era de casi 6 grados en Santa Fe, quizá por esa razón los asistentes casi no se movieron con la presentación The Rapture, sin embargo la temperatura subió un poco al salir Interpol, quienes dejaron en claro su popularidad en México, ya que temas como Obstacle 1, Mammoth, Stella y Slow Hands entre otros nos hicieron entrar en calor.
Musicalmente hablando esta edición del Manifest resulto la mejor, ya que por fin decidieron hacerlo masivo y en un lugar con pasto como los festivales internacionales, el comportamiento del público ejemplar, pese a que en los escenarios había piedras y botellas de vidrio tiradas, los asistentes no aventaron de esos recuerditos a los escenarios ni entre ellos se realizó el intercambio de éstos.
Como se trataba de un evento ecológico, los organizadores armaron una promoción que consistía que por cada 10 botellas de agua o la misma cantidad de vasos de cerveza vacíos, se regalaba un envese con 250 ml de agua, así que fue curioso ver a personas como juntaban estos recipientes para hacer efectiva la promoción, hecho que ayudó a que el lugar no se viera tan sucio.
Lo malo fueron las filas, en ningún festival que nos ha tocado cubrir hemos tardado casi 1 hora 15 minutos para comprar algo de comer y beber, ahí si la organización se llevó un tache, ya que sólo había 3 puestos de comida atendidos por 9 personas, los cuales agotaron sus productos a las 8 de la noche y el espectáculo terminaba las 11, por lo que pasamos tres horas de sequía.
Otro negrito en arroz, fue el no vender bebidas calientes para el frío, si querías salir a comprar un café, simplemente no podías, porque al no haber reingreso, los vívales de seguridad, te solicitaban 100 pesos para poder ir y regresar de comprar algo que no vendían en el lugar, y créanos muchos lo hicieron.
Si los organizadores pretenden ser el Coachella de México, hay que trabajar más en la logística y nosotros como asistentes hacer caso a las indicaciones, ya que se sugirió llevar ropa abrigadora y hubo gente que se las vio negras con el clima por no hacer caso a esa indicación.
Esperamos que sigan ese tipo de festivales rockeros en la ciudad, sobre todo en escenarios naturales, ya que lugares como el Foro Sol, aunque están en una zona muy bien ubicada del DF, el asfalto le quita cierto encanto.
Imágenes:Interpol: MasterTsukai, The Horrors tacvbo, ambas tomadas en Manifest 2007